"Probablemente usted
habrá ya asumido que la crisis es una especia de péndulo que viene a
corregir una época en la que “hemos vivido por encima de nuestras
posibilidades”.
Si es así, la venta de las políticas de ajuste
ha hecho ya su efecto.
Pero, no se fustigue en demasía: desde la perspectiva del trabajo y del ciudadano común, podemos decir que no es así, que los datos estadísticos dicen justo lo contrario, que nunca vivimos por encima de nuestras posibilidades, sino más bien por debajo, que llevamos varias décadas castigados con lo que llamaban “moderación salarial” que, en realidad, era descenso.
Pero, no se fustigue en demasía: desde la perspectiva del trabajo y del ciudadano común, podemos decir que no es así, que los datos estadísticos dicen justo lo contrario, que nunca vivimos por encima de nuestras posibilidades, sino más bien por debajo, que llevamos varias décadas castigados con lo que llamaban “moderación salarial” que, en realidad, era descenso.
¿Como fueron las cosas realmente en los años de bonanza?
Entre 1995 y 2007 la evolución de los salarios medios reales de los trabajadores españoles o se mantuvo “cerca de cero”, como señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT), o según otras referencias,
decrecieron en un 10%.
Eso significa que, mientras se producía el mayor periodo de auge económico conocido, o estuvieron congelados o sufrieron una merma de hasta 0,6% en promedio anual. La misma tónica la sufrieron otros países de la OCDE como Japón o EEUU.
Eso significa que, mientras se producía el mayor periodo de auge económico conocido, o estuvieron congelados o sufrieron una merma de hasta 0,6% en promedio anual. La misma tónica la sufrieron otros países de la OCDE como Japón o EEUU.
¿Y como se explica entonces la expansión del consumo que acompañó a la burbuja entre 1996 y 2007?
Porque los incrementos salariales que nos negaron , fueron “compensados” con mayores facilidades de crédito.
Amparados en los bajos tipos de interés y en la liquidez aportada por
los bancos alemanes y franceses aumentó exponencialmente el endeudamiento de las familias. ¿Cuánto? A razón de un 6% anual.(...)
A pesar del descenso salarial, las familias mejoraron su renta disponible por la generalización de un segundo sueldo en el hogar como consecuencia de la incorporación de la mujer al trabajo. (...)
La crisis facilita el fomento de un complejo de culpa colectiva,
amparado en la interiorización de que “hemos vivido por encima de
nuestras posibilidades” y carga sobre supuestos vicios públicos los que
eran, esencialmente, despilfarros privados." (Economistas frente a la crisis, 06/07/2012)
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