"Lo cierto es que esta táctica hace aguas por todas partes. Ni los
costes son determinantes de la competitividad (en España se da la
conocida Paradoja de Kaldor) ni el desempleo es un problema salarial (lo
es de demanda).
Además, en la medida que la demanda cae también se
deterioran las empresas de la economía nacional mientras se van salvando
de la quema las grandes empresas exportadoras -al menos mientras la
demanda internacional se mantenga.
Por todo ello los intentos de dar confianza a los mercados son
absolutamente vanos. A los mercados (los acreedores de la deuda privada y
pública) no les interesa otra cosa que la rentabilidad, y ésta solo es
posible mientras la actividad económica se mantenga.
Dado que la
austeridad y las reformas estructurales fracasan y empeoran la capacidad
del Estado y sujetos económicos privados de devolver sus deudas, los
mercados acentúan su presión. Algo que además se agrava por el hecho de
que no se controlan las actividades especulativas en los mercados de
deuda pública. Por eso la prima de riesgo crece a pesar de los recortes.
Los problemas reales de la economía española y la estrategia adecuada
Si lo que queremos es volver a generar crecimiento económico lo que
tenemos que hacer es preguntarnos por qué se ha estancado el ciclo del
capital y por qué las empresas no están contratando trabajadores. En
España tenemos problemas estructurales derivados de un modelo productivo
agotado -y que ha mantenido la economía virtualmente durante una
década- y problemas coyunturales debidos a las políticas de ajuste
neoliberal.
El problema estructural sólo puede resolverse con un cambio del
modelo productivo, detectando los sectores exportadores en los que hay
espacios de negocio y que sean compatibles con la lucha ante la crisis
ecológica y refortaleciendo la demanda interna a partir de procesos de
redistribución de la renta y riqueza.
Será un proceso largo que
conllevará la necesidad de nacionalizar sectores estratégicos -las
grandes empresas que presten servicios básicos (sanidad, educación,
energía, finanzas)- y que tampoco se materializará en dos días.
Se puede
decir que España ha de encontrar su lugar en el mundo, y esto dependerá
a su vez de la dinámica de la Unión Europea (el plan A sería una
estrategia europea en este sentido, y el plan B una alianza entre países
europeos que compartan problemas económicos).
El problema coyuntural requiere atender a las demandas de las
empresas españolas, y que no son los que el gobierno pretende hacer ver.
Basta ver los datos estadísticos del BCE obtenidos en la memoria 2012 del Consejo Económico y Social.
El principal problema de las empresas españolas es la falta de demanda,
lo que significa que hay que distribuir rentas y riqueza y hacer planes
de inversión pública bien diseñados.
Eso es así porque los ricos
consumen proporcionalmente menos que los más pobres, de modo que un
proceso de redistribución conllevaría incrementos del consumo total y
por lo tanto de las ventas de las empresas -lo que dinamizaría el
empleo.
El segundo problema es la falta de financiación, que no está
llegando porque los bancos tienen enormes agujeros financieros que están
siendo tapados con dinero público -a través de falsos rescates como el impuesto por el memorándum-,
y que se resolvería con una banca pública bien consolidada y con
liquidez financiada desde el Banco Central.
El resto de problemas son de
orden menor. Por ejemplo, el problema en España no es ni de
cualificación laboral, ni de regulación, ni de coste salarial (salvo,
quizá, en algún sector muy presionado por la competencia). Esos son
problemas falsos que crea el gobierno y la troika para justificar su
estrategia y el desmantelamiento del Estado del Bienestar.
En definitiva, sí hay alternativas a este desastre económico. La crisis
hay que pagarla porque el ajuste capitalista lo exige, pero la cuestión
política está en quién lo paga. Ahí es donde entra la política y el
enfoque de clases sociales. Las alternativas no son gratis pero son las
que nos pueden permitir escapar del abismo al que inevitablemente nos
conducen la troika y sus vasallos." (Attac España, 28/07/2012, Alberto Garzón Espinosa)

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