"Porque la situación actual tiene responsables. (...)
Son
responsables los gestores políticos que desde la época de Rodrigo Rato
como ministro han alimentado (y digo alimentado porque no sólo hay
pecado de omisión, sino también de acción) una burbuja inmobiliaria
salvaje.
Son
responsables, por supuesto, tantos gestores, políticos y
“profesionales”, que han conducido a lo que quedaba de un sistema
bancario público a la ruina completa, utilizándolo para intereses
partidistas, políticos o personales en una gigantesca operación de
vaciamiento y expolio que quizá constituya el mayor nido de corrupción
de la España contemporánea.
Son responsables los
gestores del Banco de España, que parecieron fiarlo todo a una normativa
sobre provisiones muy endeble y han operado con unos supuestos sobre el
funcionamiento del mercado inmobiliario e hipotecario más que pueriles,
al tiempo que su actuación en la inspección de las entidades
financieras dejaba mucho que desear.
Son responsables
quienes han consentido, y aun fomentado, el fraude fiscal y la huida a
paraísos fiscales de buena parte de los ingentes beneficios generados
por el boom inmobiliario y que están detrás del agujero bancario que
ahora toca pagar a escote.
Son responsables quienes indultan a banqueros
o les dan chivatazos para que arreglen sus cuentas con Hacienda.
Son
responsables quienes se han dedicado a socavar las bases de un ya de
por sí raquítico Estado de Bienestar a base de reducciones fiscales a
favor de las rentas más altas y de la externalización de servicios
públicos con la excusa nunca demostrada y seguramente falsa de su mayor
eficacia y menor coste.
Son responsables quienes se están lucrando de
ese vaciamiento de lo público que convierte la justicia social en
beneficencia.
Son responsables, en suma, quienes han
dejado a la intemperie a cientos de miles de personas y hacen recaer los
costes del ajuste a colectivos y capas sociales que en nada han
contribuido a generar la situación.
Por ello, es
injusto, inmoral y obsceno que ahora se planteen, entre incomprensibles
aplausos, unas medidas sin que ningún responsable político haya sido
mínimamente censurado.
Sin que tantos gestores
bancarios haya sido siquiera citados por los tribunales. Sólo cabe
esperar pellizcos de monja en los casos más sangrantes.
Sin
que los grandes defraudadores fiscales se sienten en el banquillo, en
lugar de ser premiados con amnistías de las que, para mayor escarnio, se
mofan.
Sin que promotores inmobiliarios, gestores
urbanísticos y otros responsables hayan dado cumplidas explicaciones de
desmanes, enriquecimientos súbitos, poco claros y seguramente ilícitos,
obras injustificadas y toda clase de corruptelas.
Sin
que, en definitiva, y puesto que están dando la puntilla a lo más
parecido a un Estado del Bienestar que hemos tenido, haya una limpieza a
fondo de las cloacas del fraude y la corrupción y una rendición de
cuentas euro a euro.
Entonces, tras ese examen,
podremos sentarnos y empezar a hablar con tranquilidad de lo que puede
aportar cada uno. Entonces se podrán pedir sacrificios." (Rebelión, 16/07/2012, Juan Carlos Longás García)
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