"¿Qué haría falta para salvar realmente la moneda única de Europa? La
respuesta, casi con seguridad, tendría que abarcar tanto grandes compras
de bonos del Estado por parte del BCE como la disposición manifiesta de
este banco central a aceptar una tasa de inflación un poco más alta.
Incluso con estas políticas, una gran parte de Europa se enfrentaría a
la perspectiva de años de paro muy elevado. Pero al menos habría una
senda de recuperación a la vista.
Sin embargo, es muy, muy difícil imaginar cómo podría producirse un cambio político así.
Una parte del problema radica en el hecho de que los políticos alemanes
se han pasado los dos últimos años diciéndoles a los votantes algo que
no es cierto; concretamente, que la crisis es culpa de los Gobiernos
irresponsables del sur de Europa. En España —que es ahora el epicentro
de la crisis— el Gobierno tenía en realidad poca deuda y superávits
presupuestarios justo antes de la crisis; si el país está ahora en
crisis, esto es consecuencia de una inmensa burbuja inmobiliaria que los
bancos de toda Europa, entre ellos especialmente los alemanes, ayudaron
a inflar. Pero ahora, esa historia falsa se interpone en el camino de
cualquier solución viable.
Pero los votantes mal informados no son el único problema; ni siquiera
la opinión de la élite europea ha afrontado todavía la realidad. Si
leemos los últimos informes de las instituciones “expertas” con sede en
Europa, como el que publicó la semana pasada el Banco de Pagos
Internacionales, tenemos la impresión de entrar en un universo paralelo,
uno en el que ni las lecciones de la historia ni las leyes de la
aritmética son válidas; un universo en el que la austeridad aún podría
funcionar si la gente tuviese fe y en el que todo el mundo puede
recortar el gasto al mismo tiempo sin provocar una depresión.
De modo que ¿se salvará Europa a sí misma? Hay muchísimo en juego y los
líderes europeos no son, en general, ni malvados ni estúpidos. Pero lo
mismo podría haberse dicho, lo crean o no, de los dirigentes europeos en
1914. Solo podemos esperar que esta vez sea diferente." (Jaque al neoliberalismo, 08/07/2012, 'La gran ilusión de Europa', Paul Krugman, El País)
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