23.9.12

la austeridad es equivalente a un impuesto oculto, que los Gobiernos recaudan sobre los ciudadanos de bajos y medianos ingresos para pagar el sobrecoste de la financiación a los prestamistas

"La austeridad para pobres no solo es ineficaz para reducir el déficit y salir de la recesión, sino que obliga a pedir rescates. Y austeridad y rescates están causando una fatiga social que actúa como una termita, mina la cohesión y produce quebrantos políticos. (...)

¿Qué ha llevado Draghi a cambiar de actitud? El tomar conciencia de la creciente fragmentación de la zona euro, algo que cuestiona el papel del BCE. (...)

En esta situación, salvar al soldado euro exige cortar la especulación contra la deuda, porque, en realidad, esa especulación está expresando un riesgo de tipo de cambio del euro. Y evitar ese riesgo es responsabilidad del BCE.

Pero salvar al euro no es tarea solo del BCE, sino también de los Gobiernos y de su política fiscal. De aquí el significado que, en mi opinión, tiene el giro del Gobierno británico de David Cameron mencionado más arriba, que implícitamente cuestiona su política de austeridad.

La urgencia en cambiar la política de austeridad, sin embargo, no viene solo de su falta de eficacia y del hecho que fuerza a pedir rescates. La razón principal es que la austeridad está provocando una fatiga social de consecuencias políticas preocupantes.

La fatiga social se acentúa por el hecho de que, en su fórmula actual, la austeridad es equivalente a un impuesto oculto, que los Gobiernos recaudan sobre los ciudadanos de bajos y medianos ingresos para pagar el sobrecoste de la financiación a los prestamistas. 

De hecho, la cuantía de los recortes es de magnitud equivalente al aumento de los intereses que se pagan a los prestamistas. Este tipo de impuestos ocultos carecen de legitimidad moral y son muy cuestionados.

Esta fatiga de austeridad es, además, caldo de cultivo para la quiebra de la cohesión social y política. Si una parte de la sociedad ve que la austeridad provoca desigualdades se sentirá inclinada a buscar salidas propias a la crisis.

 El aumento del sentimiento independentista en Cataluña entre los grupos de medianos y bajos ingresos, en particular los jóvenes, no es ajeno a esa fatiga de austeridad. Y este es solo un ejemplo entre otros muchos quebrantos políticos."                 (El País, Negocios, 16/09/2012 )

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