"La austeridad para pobres no solo es ineficaz para reducir el déficit y
salir de la recesión, sino que obliga a pedir rescates. Y austeridad y
rescates están causando una fatiga social que actúa como una termita,
mina la cohesión y produce quebrantos políticos. (...)
¿Qué ha llevado Draghi a cambiar de actitud? El tomar conciencia de la
creciente fragmentación de la zona euro, algo que cuestiona el papel del
BCE. (...)
En esta situación, salvar al soldado euro exige cortar la
especulación contra la deuda, porque, en realidad, esa especulación está
expresando un riesgo de tipo de cambio del euro. Y evitar ese riesgo es
responsabilidad del BCE.
Pero salvar al euro no es tarea solo del BCE, sino también de los
Gobiernos y de su política fiscal. De aquí el significado que, en mi
opinión, tiene el giro del Gobierno británico de David Cameron
mencionado más arriba, que implícitamente cuestiona su política de
austeridad.
La urgencia en cambiar la política de austeridad, sin embargo, no
viene solo de su falta de eficacia y del hecho que fuerza a pedir
rescates. La razón principal es que la austeridad está provocando una
fatiga social de consecuencias políticas preocupantes.
La fatiga social se acentúa por el hecho de que, en su fórmula
actual, la austeridad es equivalente a un impuesto oculto, que los
Gobiernos recaudan sobre los ciudadanos de bajos y medianos ingresos
para pagar el sobrecoste de la financiación a los prestamistas.
De
hecho, la cuantía de los recortes es de magnitud equivalente al aumento
de los intereses que se pagan a los prestamistas. Este tipo de impuestos
ocultos carecen de legitimidad moral y son muy cuestionados.
Esta fatiga de austeridad es, además, caldo de cultivo para la quiebra
de la cohesión social y política. Si una parte de la sociedad ve que la
austeridad provoca desigualdades se sentirá inclinada a buscar salidas
propias a la crisis.
El aumento del sentimiento independentista en
Cataluña entre los grupos de medianos y bajos ingresos, en particular
los jóvenes, no es ajeno a esa fatiga de austeridad. Y este es solo un
ejemplo entre otros muchos quebrantos políticos." (El País, Negocios, 16/09/2012,
Antón Costas )
No hay comentarios:
Publicar un comentario