"Después de la crisis de los créditos de alto riesgo en EE.UU. y el
crac de Wall Street, los inversionistas se apresuraron a participar en
los mercados de commodities, especialmente los productos básicos
agrícolas y petroleros.
Aunque la producción real no aumentó entre 2005 y
2007, la especulación con los alimentos aumentó un 160%. La
especulación hizo aumentar los precios y los altos precios llevaron a
otros 100 de personas millones hacia el hambre. Barclays, Goldman Sachs,
JP Morgan, todos juegan en el casino global del alimento.
Un
anuncio de Deutsche Bank en 2008 decía: “¿Le gusta el aumento de
precios? Todos hablan de productos básicos, con el Eurofondo de
Agricultura usted puede beneficiarse del aumento del precio de los siete
productos básicos agrícolas más importantes”.
Cuando la
especulación impulsa el aumento de precios, los inversionistas ricos se
hacen más ricos y los pobres mueren de hambre. La desregulación
financiera que desestabilizó el sistema financiero mundial está
desestabilizando ahora el sistema alimentario mundial. El aumento de
precios no es solo el resultado de oferta y demanda. Es sobre todo un
resultado de la especulación.
Entre 2003 y 2008 se calcula que la especulación con el índice de commodities aumentó
en un 1.900%, de 13.000 millones de dólares a 260.000 millones. Un 30%
de esos productos básicos indexados están invertidos en productos
básicos agrícolas. Como señala la Iniciativa de Responsabilidad de la
Agroindustria:
“Vivimos en un mundo feliz de comercio electrónico,
provocado por algoritmos de índices de precios compuestos, ataques de
‘falta de confianza’ de inversionistas y de ‘pools ocultos’ desregulados
de más de 7 billones [millones de millones] de dólares en comercio
extrabursátil de derivados de commodities”.
El
comercio mundial de productos básicos no tiene relación con alimentos,
su diversidad, sus productores o consumidores, con las estaciones, con
la siembra o la cosecha. La diversidad alimentaria es reducida a ocho
productos básicos y agrupada en el “índice compuesto de precios”.
Las
estaciones son reemplazadas por comercio durante las veinticuatro horas
del día. La producción de alimentos impulsada por la luz solar y la
fotosíntesis es desplazada por “consorcios ocultos de inversión”. La
tragedia es que este mundo irreal está creando hambre para gente real en
el mundo real.
En The Food Bubble: How Wall Street Starved Millions and Got Away with it –un artículo de fondo para Harper’s
– Fredirick Kaufman dice: “La historia de los alimentos dio un giro
sombrío en 1991, una época en la que nadie estaba prestando mucha
atención. Fue el día que Goldman Sachs decidió que nuestro pan de cada
día era una excelente inversión”.
Y la entrada de
inversionistas como Goldman Sachs, AIG Commodity Index, Bear Sterns,
Oppenheiner and Pimco, Barclays, permitió que la agroindustria aumentara
sus beneficios. En el primer trimestre de 2008, Cargill atribuyó su
aumento de un 86% a beneficios en el comercio de productos básicos.
ConAgra vendió su filial comercial a un fondo de inversión libre por
2.800 millones de dólares.
El juego para conseguir
beneficios en el precio del trigo quitó el alimento a 250 millones de
personas. La especulación ha separado el precio de los alimentos de su
valor. Como Austin Da-mani, un corredor de trigo dijo a Fred Kaufman:
“Comerciamos en trigo, pero es trigo que nunca vamos a ver. Es una
experiencia cerebral”. (...)
Y como dice el señor Kaufman: “El trigo imaginario comprado en
cualquier sitio afecta al trigo real comprado por doquier”. Por lo tanto
si no se "descomoditiza" el trigo se negarán los alimentos a más y más
gente; se lanza más y más dinero al casino global, los procesos
artificiales de especulación están incrementando los precios de los
alimentos y llevándolos fuera del alcance de millones de personas.
Las
reglas de la Organización Mundial de Comercio, los programas de ajuste
estructural del Banco Mundial y el FMI y los acuerdos bilaterales de
libre comercio han impuesto la integración de economías locales y
nacionales en el mercado global. Y ahora el sistema financiero global
está especulando en commodities alimentarias, influenciando precios y el derecho a los alimentos de las personas más pobres en el rincón más remoto del mundo.
El
punto más alto en los precios de alimentos del mundo comenzó a
reaparecer en 2011. Según la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), en enero de 2011 el índex de los
precios de alimentos había aumentado 3,4% desde diciembre de 2010. El
índice del precio de cereales estaba a 3% por sobre diciembre, y al más
alto nivel desde julio de 2008, pero todavía a un 11% bajo su nivel más
alto en abril de 2008.
En India, el precio de la cebolla
saltó de 11 rupias por kilo en junio de 2010 a 75 rupias por kilo en
enero de 2011. Los precios también subieron a pesar de que la producción
de cebollas había subido de 4,8 millones de toneladas en 2001-2002 a 12
millones de toneladas en 2009-2010, mostrando que en un mercado
impulsado por la especulación no existe una correlación entre la
producción y los precios. La diferencia de precios entre la venta al por
mayor y al menor fue de 135%.
Los alimentos que se han colocado
en un casino global sirven a los inversionistas especuladores y a la
agroindustria, pero no a la gente. Tenemos que sacar a los alimentos del
casino global y devolverlos a los platos de la gente. La democracia
alimentaria y la soberanía alimentaria solo pueden lograrse poniendo fin
a la especulación financiera." (Rebelión, 18/09/2012,Vandana Shiva, Common Dreams)
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