"¿Cuáles son las posibles soluciones que hay en el horizonte?
Una,
la mejor solución: la mutación genética de todos los alemanes, que
hiciera que, de repente, no tuvieran aversión a la inflación, sino que
les pareciera bien que los precios crecieran y/o que aceptaran unos
niveles de desempleo más altos de los que tienen en estos momentos.
Dos,
el colapso de la eurozona. Es decir, la posibilidad de que, en algún
momento, más allá de Grecia, que representa un porcentaje muy pequeño
del PIB, España declare que la deuda no se puede pagar.
En ese momento,
si hay que proceder a la reestructuración de la deuda, los inversores
internacionales en cuyas manos estamos, dirán: si no se puede pagar la
deuda de España, probablemente tampoco se puede pagar la deuda de
Italia, probablemente tampoco se puede pagar la deuda de Portugal,
probablemente tampoco se puede pagar la deuda de Francia.
Es decir, el
euro colapsará como consecuencia de que los inversores dejarán de
financiar las deudas de los distintos estados. Ese es el horizonte más
probable.
La tercera posibilidad es también algo altamente
improbable: la monetización de la deuda por parte del Banco Central
Europeo, sin ninguna condición. No lo que pretenden hacer ahora: te
compro deuda en el mercado secundario, siempre y cuando te sometas a un
ajuste para provocar una deflación interna, que te permita,
improbablemente, llegar a sustituir demanda interna por demanda externa.
El que el Banco Central Europeo, los alemanes o los países centrales
acepten financiar mediante la monetización de la deuda, vía Banco
Central Europeo, sin ningún tipo de condiciones, los niveles de deuda
acumulados en los países periféricos, es también, como digo, altamente
improbable.
Por eso, el euro, desde mi humilde perspectiva, y
desde el pesimismo intelectual, está condenado a colapsar. ¿En cuánto
tiempo? Eso es lo que yo no me atrevo a anticipar. De manera que, o nos
salimos del euro, preparando anticipadamente la salida, sin pasar del
euro a las futuras pesetas de la noche a la mañana.
Sino pensando en
mecanismos posibles para ir preparando una salida no traumática del
euro: básicamente, anticipo uno, introduciendo una moneda paralela
exclusivamente de circulación nacional. O lo que puede ocurrir es que el
colapso nos pille como siempre, mirando para otro lado." (Rebelión, 27/09/2012, Alberto Montero Soler)
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