"La situación exige un gigantesco montón de respuestas, pero Europa
prácticamente no ofrece nada más que una formidable acumulación de
preguntas. (...)
¿Cuánto tiempo le queda a Europa con ese agudo desequilibrio Norte-Sur,
en ausencia de mercado interbancario, con un accidente al acecho por
varios flancos, con las democracias de varios países empezando a pasarlo
mal?
¿Queda tiempo si sus líderes siguen siendo incapaces de respetar
los acuerdos firmados, si Alemania se saca de la chistera nuevas
exigencias cada vez que esto parece encarrilado, con un otoño caliente
por delante repleto de tensión política?” (...)
“La legitimidad de la UE está en entredicho. Y lo más grave es que al
final uno no sabe si hay plan: al parecer lo había, pero ahora a lo
único a lo que podemos aspirar es a sobrevivir a los calendarios
electorales, con la tentación de hacer lo menos posible en función de
los votos en lugar de hablar en serio de eso de salvar el euro.
Hay que
refundar Europa, y ha habido propuestas de largo aliento interesantes y
apuestas a corto plazo para ello. Pero no acaban de cuajar”. (...)
... esta misma semana, Alemania --siempre Alemania--, Holanda y Finlandia
han lanzado un contundente mensaje que pone en duda el calendario de la
unión bancaria (adiós a la recapitalización directa de los bancos
españoles) e incluso impone exigencias “que hacen más difícil romper esa
espiral banca-deuda soberana y dejan todo el plan anticrisis en el
alero”, admiten fuentes del Consejo.
Los jefes de Estado y de Gobierno,
con Angela Merkel a la cabeza, firmaron en junio ese calendario que
ahora se tira a la basura. Cortesías de la crisis: ya no se respetan los
pactos. (...)
“No hay plan: definitivamente no hay plan. Merkel no tiene una
estrategia más que dar patadas a seguir y fijarse obsesivamente en las
encuestas”, asegura el economista Charles Wyplosz, del Graduate
Institute de Ginebra.
Paul De Grauwe, de la London School of Economics,
advierte de que el último recado de los países del Norte “está motivado
por el populismo y de hecho va a intensificar el populismo”. “Es una
noticia pésima, que además va contra los acuerdos firmados en junio. En
pocas palabras: es una vergüenza”. (...)
“Ahora está más claro que la supervisión del BCE, cuando llegue, no va a
servir para recapitalizar los bancos españoles. Pero Berlín va contra
el espíritu, incluso contra la letra del acuerdo: deja claro que los
plazos no se van a cumplir, entre otras cosas porque no quiere que nadie
meta las narices en sus bancos regionales y locales, que están tan mal
como las cajas españolas.
Con las nuevas exigencias, además, el plan
global, completo, ‘total’ de la eurozona consiste, simple y llanamente,
en ganar tiempo. Alemania no está lista, políticamente, para un nuevo
rescate en Grecia, en España y en Chipre.
El Bundesbank y una parte del
Gobierno llevan tiempo alimentando esa narrativa antirrescate y no veo
cómo pueden cambiar eso de un día para otro. Eso nos deja a las puertas
de una crisis política en Europa, porque París y Roma tienen otras
intenciones”.(...)
“Ya está claro que el BCE solo puede comprar tiempo. Hay demasiada
propaganda y demasiados condicionantes políticos para pedirle más. La
otra cosa evidente es que la estrategia basada en la austeridad ha
fallado estrepitosamente. Europa va a seguir con respiración asistida
mientras no logre crecer. Ya le falta el aire. Y el tiempo corre muy
aprisa cuando te empieza a faltar el aire”. (El País, Bruselas29 SEP 201)
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