La hipertrofia del sector público, que según el dogma neoliberal dominante está ahogando la economía española, es una de las falsedades más notorias que se transmite con mayor frecuencia en los mayores medios de información. Los datos, fácilmente accesibles, muestran precisamente lo contrario. (...)
La causa más importante (y más silenciada por los medios) de la elevada deuda pública en España ha sido el dominio de la banca –y muy en especial de la banca alemana- y de las fuerzas neoliberales que ésta promueve en el diseño del euro y su sistema de gobierno. Veamos los datos. (...)
En contra de lo que se dice y de lo que se escribe, los intereses de la deuda los decide un Banco Central, no los mercados financieros.
Ahora bien, cuando se estableció el
euro, el Estado español perdió tal capacidad de imprimir dinero y
comprar deuda pública. Se delegó tal autoridad al Banco Central Europeo,
que sigue imprimiendo dinero pero no para prestarlo al Estado español
(la compra de deuda pública, en la práctica, es un préstamo al Estado),
sino para prestarlo a la banca privada a unos intereses bajísimos (menos
de un 1%).
Y es esta banca privada la que compra deuda pública a unos
intereses elevadísimos (un 6% o un 7% en el caso español o italiano). Es
un negocio redondo para la banca. El chanchullo del año. La banca,
incluyendo la banca alemana, se ha forrado de dinero durante todos estos
años.
Nunca les había ido tan bien. Chupaban la sangre (los altos
intereses de la deuda pública) al Estado, y cuando éste parecía que iba a
desmayarse o morir, entonces (y sólo entonces), el Banco Central
Europeo le prestaba dinero al Estado, es decir, le compraba deuda
pública para que continuara viviendo, a fin de que la banca privada,
como sanguijuela, pudiera continuar chupándole la sangre (es decir, su
dinero).
Este entramado, en el que el BCE da
dinero a la banca privada a unos intereses bajísimos, se justifica con
el argumento de que así se garantiza el crédito necesario para las
familias y para las empresas medianas y pequeñas (que crean la mayoría
de puestos de trabajo).
Pero el crédito ni está ni se le espera. En
realidad, a pesar de que el BCE ha dado desde diciembre de 2011 más de
un billón de euros (sí, un billón de euros) a la banca privada (la mitad
de este billón fue a la banca privada española e italiana), el crédito
continúa escaso, pues la banca tenía otras inversiones (como comprar
deuda pública) mucho más rentables que la de ofrecer crédito. (...)
Si el BCE hubiera prestado el dinero al Estado español, en lugar de éste
tener que pedirlo a la banca privada, el Estado hubiera ahorrado
muchísimo dinero. El Estado, en lugar de pagar unos intereses al 6%,
hubiera pagado al 1% (como pagan los bancos para obtener dinero del
BCE), ahorrándose muchísimo, pero muchísimo dinero, sin que hubiera
aparecido el problema de la deuda pública, y sin que se hubiera
necesitado hacer ningún recorte de gasto público.
Hoy, uno de cada
cuatro euros que el Estado se gasta va para pagar su deuda pública,
predominantemente a los bancos. Si hubiera recibido dinero directamente
del BCE no habría habido ninguna necesidad de hacer recortes. (...)
Pues bien, la deuda pública sería hoy un 14% del PIB (sí, ha leído
bien, un 14%) en lugar de un 90%. Este es el enorme coste al Estado
español de haber tenido el sistema de gobernanza del euro tal como ahora
existe, sistema de gobernanza que se diseñó para optimizar los
intereses de la banca a costa de los intereses de la población y de su
Estado. (...)
Esta transferencia de dinero se realiza también a nivel de la Eurozona,
de manera que los países que tienen que pagar intereses de la deuda más
altos (los países del Sur) los pagan a los bancos del Norte (que han
invertido cantidades muy significativas de su capital en comprar deuda
pública de tales países que generan unos intereses exuberantes,
alcanzando unos beneficios estratosféricos).
Alemania tiene 200.000
millones de euros en tal tipo de inversiones en España. En realidad, los
famosos 100.000 millones de euros que la Unión Europea puso al alcance
de España para “salvar sus bancos” era, en realidad, dinero (aprobado
por el Parlamento Alemán) para salvar a los bancos alemanes (tal como
han reconocido varios economistas asesores del gobierno alemán) que
estaban con el agua al cuello debido a la deuda pública y privada
española, ya que tenían pánico a que no les pudieran pagar.
Será el
pueblo español el que pagará los 40.000 millones que el Estado ha pedido
para pagar tal deuda, situación que es profundamente injusta." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 29 de octubre de 2012, en www.vnavarro.org, 29/10/2012)
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