"Comencemos por una pequeña verificación práctica. Conectaos a
Internet y escribid «Grecia se beneficia» en un buscador. Constataréis
la cantidad de medios que retoman la cantinela según la cual Grecia ya
ha recibido una ayuda considerable.
Por ejemplo, Hans-Werner Sinn [1],
uno de los economistas más influyentes en Alemania, consejero del
gobierno de Angela Merkel no duda en afirmar: «Grecia se benefició de
una ayuda externa de 460.000 millones de euros a través de diversas
disposiciones.
Hasta este momento, la ayuda aportada a Grecia representa
el equivalente al 214 % de su PIB, o sea cerca de diez veces más de lo
recibió Alemania gracias al Plan Marshall.
Berlín aportó cerca de una
cuarta parte de la ayuda suministrada a Grecia, o sea, 115.000 millones
de euros, que representa al menos diez planes Marshall o dos veces y
medio el Acuerdo de Londres». [2]
Ese cálculo es totalmente falso.
Grecia nunca recibió esa cantidad de financiación y lo que recibió no
puede seriamente considerarse como ayuda. Hans-Werner Sinn iguala, de
manera escandalosa, la Alemania salida de la segunda guerra mundial, que
los dirigentes nazis habían provocado, con la Grecia de los años 2000. (...)
Una serie de sólidos argumentos deberían hacerse públicos para demostrar
la falta de honestidad intelectual de las declaraciones de Hans-Werner
Sinn, de los gobernantes alemanes y de los medios a su servicio. Lo que
continúa no sólo es válido para Grecia, ya que se podría efectuar un
estudio similar a propósito de la supuesta ayuda aportada a los países
del ex bloque soviético que ahora forman parte de la Unión Europea, de
Portugal, de Irlanda, de España…
Los planes de «ayuda», puestos en marcha desde mayo de 2010, sirvieron
para proteger los intereses de los bancos privados de los países más
fuertes de la eurozona, que habían aumentado enormemente sus préstamos
tanto al sector privado como a los poderes públicos griegos durante los
años 2000.
Los préstamos concedidos a Grecia por la Troica desde 2010
fueron a parar al reembolso de los bancos privados occidentales y así
permitirles liberarse, limitando al mínimo sus pérdidas. También se
utilizaron en la recapitalización de los bancos privados griegos,
algunos de los cuales son filiales de bancos extranjeros, en particular
franceses.
La deuda del sector privado se incrementó aceleradamente durante los
años 2000. Las familias, a las que los bancos y todo el sector comercial
privado (gran distribución, automóviles, construcción…) proponían
condiciones tentadoras de compra, recurrieron al endeudamiento masivo,
así como las empresas no financieras y los bancos que podían obtener
préstamos a bajo coste (tipos de interés bajos y una inflación fuerte en
comparación con los países más industrializados de la Unión Europea
como Alemania, Francia, el Benelux, y Gran Bretaña). Este endeudamiento
privado fue el motor de la economía del país.(...)
Con la enorme liquidez puesta a disposición de los bancos del oeste
europeo (sobre todo los bancos alemanes y franceses pero también
italianas, belgas, neerlandeses, británicos, luxemburgueses,
irlandeses…) por los bancos centrales durante 2007-2008, se produjo un
aluvión de préstamos a Grecia, tanto al sector privado como a los
poderes públicos. (...)
Como lo muestra el gráfico siguiente respecto al 2008 (válido hasta
2010), una aplastante mayoría de las deudas griegas están en manos de
bancos europeos, comenzando por bancos franceses, alemanes, italianos,
belgas, holandeses, luxemburgueses y británicos.
Los préstamos concedidos a Grecia bajo el paraguas de la Troica
están bien remunerados. Los diferentes países que participan en estos
préstamos ganan dinero.
Cuando el primer plan de préstamo de 110.000
millones de euro fue adoptado, Christine Lagarde, en ese momento
ministra de finanzas de Francia, [10] observó públicamente que Francia
prestaba a Grecia con un interés del 5 % mientras que esto se hacía con
un dinero conseguido a un tipo netamente inferior.
La situación
es tan escandalosa (un tipo elevado también fue aplicado a Irlanda a
partir de noviembre de 2010 y a Portugal a partir de mayo de 2011) que
los gobiernos prestamistas y la Comisión Europea decidieron en julio de
2011 que el tipo exigido a Grecia sería reducido. [11]
¡Qué confesión!
Si bien esta decisión fue puesta en práctica, la diferencia entre el
tipo del préstamo a los que estos países se financian y el exigido a
Grecia siguió siendo importante.(...)
Pero la historia no se detiene allí. Los países que dominan la eurozona
sacan provecho de la desgracia de los países de la periferia (Grecia,
Portugal, Irlanda, España, países del ex-bloque del Este, miembros de la
UE). La profundización de la crisis de la eurozona debida a la política
llevada a cabo por sus dirigentes y no a causa de fenómenos exteriores,
conlleva un desplazamiento de los capitales de la Periferia hacia el
Centro.
Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia, Luxemburgo, Austria y
Bélgica salen beneficiados gracias a una reducción muy alta del coste
de financiación de sus deudas.(...)
Debemos completar la lista de ventajas aprovechadas por Alemania y otros
países del Centro, con los elementos descritos en los puntos
siguientes.
Las políticas de austeridad impuestas a Grecia contienen un amplio
programa de privatizaciones [17] de las que los grandes grupos
económicos, principalmente alemanes y franceses podrán sacar beneficios
ya que los bienes públicos son vendidos a precios de liquidación.
A l’encontre cita y comenta una larga entrevista realizada el 7 de abril de 2012 por el diario suizo Le Temps a Costas Mitropoulos, uno de los personajes encargados del programa de privatizaciones en Grecia: (...) «Nuestro primer mensaje a transmitir es: nosotros no somos el Estado
griego. Somos un fondo independiente encargado de las privatizaciones,
desde ahora propietario del 3 % del territorio griego. Tenemos un
mandato de tres años. Estamos protegidos contra las interferencias
políticas.» (...)
Los retrocesos sociales infligidos a los trabajadores griegos (y también
a los portugueses, irlandeses, españoles…) ponen a la defensiva a los
trabajadores de Alemania, de los Países bajos, de Austria, de Francia,
de Bélgica…
Sus direcciones sindicales temen entrar en conflictos. Se
preguntan cómo reivindicar aumentos salariales si en países como Grecia,
miembro de la eurozona, se disminuye el salario mínimo legal en un 20 %
o más." (Éric Toussaint, CADTM , Rebelión, 15/10/2012)

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