"Ante la enorme crisis financiera y económica existente en España, hay
tres alternativas.
Una es continuar las políticas de austeridad del
gobierno del Partido Popular (...) Estas políticas conducen inevitablemente a una situación de recesión,
bordeando la depresión, por muchos años.
Su eje central es un ataque
frontal al mundo del trabajo, al Estado del Bienestar y a la democracia.
La evidencia de ello es robusta y abrumadora. Su máxima expresión es lo
que está ocurriendo a Grecia. (...)
Otra alternativa es seguir unas políticas casi opuestas a las políticas
de austeridad.
Esta alternativa estaría inspirada en las políticas
expansivas del New Deal a principios del siglo XX en EEUU y en las
también políticas expansivas de los años cincuenta y sesenta que
siguieron la mayoría de países en Europa, estimuladas por el Plan
Marshall.(...)
En contra de lo que sostiene la
sabiduría convencional, esta estrategia sería posible desarrollarla
incluso en España, aún cuando su desempeño sería más sencillo si tales
políticas fueran también realizadas a nivel de la Eurozona y de la UE.
Se me dirá que el gobierno francés ha
iniciado ya este camino.
Pero, como he escrito recientemente, tal
gobierno ha firmado el Pacto Fiscal que obliga a los Estados a tener
presupuestos equilibrados, sin cuestionar tampoco el Pacto de
Estabilidad, que es el que está determinando los enormes recortes de
gasto público que se están realizando en los países de la Eurozona. (...)
No descarto que las crecientes movilizaciones populares, liderados por
los sindicatos, y el crecimiento de los partidos de izquierda, a la
izquierda de los partidos socialdemócratas gobernantes, vayan moviendo a
tales partidos hacia posturas más coherentes con su discurso
pro-crecimiento. Pero esta posibilidad permanece en el aire. (...)
Esto nos lleva a la tercera alternativa,
que no es mi primera opción, pero cada vez creo más que es la única
opción que nos queda, puesto que, como he dicho antes, la peor opción es
continuar la situación actual.
Y esta tercera opción es la salida de
España del euro. Haber llegado a esta conclusión deriva de mi
entendimiento de que España no tiene las herramientas e instrumentos
para salir de la crisis. No puede ni devaluar la moneda, para hacer
España más competitiva, ni el Estado puede protegerse de la especulación
financiera, al no tener un Banco Central que la proteja.
Ello es
intolerable. A no ser que estas herramientas se recuperen, España, en el
marco actual de la Eurozona, no puede recuperarse. En realidad, no es
por casualidad que Gran Bretaña y Suecia estén iniciando políticas
expansivas, pues ambos países tienen moneda propia y su propio Banco
Central.
Los argumentos que se han aducido en
contra de tal salida del euro en la mayoría de los medios, son tan
sesgados que carecen de credibilidad. Veamos. Uno de ellos es que
España, a partir de la salida del euro, tendría cerrada la posibilidad
de pedir dinero prestado en los mercados financieros.
El mismo argumento
se utilizó, por cierto, con muchos países, incluida Argentina (cuándo
ésta se separó del dólar), sin que la realidad corroborara este hecho.
Hoy el sistema financiero es multipolar, y no existe hoy en el mundo
escasez, ni de liquidez ni de crédito.
Antes al contrario. Hoy el mundo
está inundado de dinero. Existe una excesiva acumulación de capital
financiero. El problema es falta de demanda por parte de la mayoría de
las poblaciones. (...)
Otro argumento que se ha utilizado se
basa en la ignorancia respecto a algunos hechos. Se ha repetido en
muchas ocasiones que Argentina se pudo recuperar muy pronto (sólo seis
meses necesitó para crecer de nuevo después de salirse del euro) como
consecuencia de la gran demanda de sus productos naturales en una
economía mundial muy expansiva.
Tal argumento desconoce que la
recuperación argentina no se basó en el crecimiento de las
exportaciones, sino en el crecimiento de la demanda doméstica.
Un argumento que tiene mayor validez,
sin embargo, es el riesgo del crecimiento de la inflación, resultado de
que su banco central imprimiera mucha moneda para apoyar las políticas
expansivas. Este riesgo es real. Ahora bien, entre dos males menores, es
preferible una elevada inflación con bajo desempleo y elevado
crecimiento, que la situación actual, con bajo crecimiento, con enorme
desempleo, y en recesión.
Admito que la salida del euro no sería
un proceso fácil. Pero este argumento –la dificultad de salirse del
euro- tiene que evaluarse a la luz de los costes humanos, sociales y
económicos de mantenernos en el euro.
Las propuestas de salirse de la
crisis, dentro del euro, a base de potenciar las exportaciones (tal como
están proponiendo, no sólo los equipos económicos del Partido Popular,
sino también del PSOE y del PSC), ignoran (repito lo que dije antes) que
el mayor problema de la economía española es la enorme paralización de
la demanda doméstica.(...)
Una última observación. Es de una enorme torpeza que ninguno de los dos
partidos mayoritarios, con capacidad de gobernar a España haya amenazado
con salirse del euro. Lo que menos desean Alemania y su banca es que
España salga del euro.
El Estado español debería utilizar tal amenaza
como baza negociadora en sus discusiones con la troika. El hecho de que
no lo haga muestra su grado de dependencia." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de septiembre de 2012, en www.vnavarro.org, 27/09/2012)
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