"Grecia puede ser la chispa que provoque un nuevo incendio
internacional. Economistas de todo el mundo pergeñan cómo sería el
escenario si se produjese una descomposición de la zona euro. Y el
resultado es francamente desolador. Tomemos como base el informe del
instituto Prognos AG, publicado ayer por la Fundación Bertelsmann.
Este
documento afirma que un abandono de España de la zona euro (es de
suponer que Grecia y Portugal ya lo han hecho previamente), costaría a
cada español 16.000 euros, 6.000 euros más que a cada alemán. La
economía internacional sufriría un impacto de 7.900 millones.
Pongámonos ahora en el peor de los casos, siempre con el informe de
Prognos como sustento. Imaginemos un escenario en el que el adiós de
Grecia contagia a Portugal, España e Italia y los tres países han de
abandonar también la moneda única.
Esta situación supondría pérdidas de
17,2 billones de euros para las 42 mayores economías del mundo en los
próximos ocho años: 2,9 billones para Francia; de 2,8 billones para EE
UU; de 1,9 billones en el caso chino y en otros 1,7 billones los de
Alemania.
Si se diera esta hipótesis, cada español tendría que asumir hasta
20.500 euros de pérdidas, por otros 21.000 euros de cada habitante de
Alemania. Solo en la llamada locomotora europea el número de
desempleados crecería en un millón.
"La economía mundial caería entonces
en una profunda recesión", asegura el análisis emitido ayer, "se
producirían tensiones sociales crecientes y inestabilidades políticas".
Preocupante, ¿no? Claro está que el coste per cápita se va
incrementando a medida que se van sumando países. Si solo fuera el país
heleno el que abandonase el euro las pérdidas acumuladas hasta 2020
alcanzarían los 164.000 millones para su economía y de 674.000 millones
para el resto.
Ese escenario prevé que tanto los acreedores públicos
como privados de Grecia renunciarían a un 60% de sus reclamaciones ante
Atenas y que la nueva divisa griega se devaluaría un 50% frente a la
moneda única.
La banca francesa es la principal acreedora de la economía griega,
con un volumen de deuda de 40.001 millones, lo que representa el 38,5%
del total, según datos del BIS. Le sigue en importancia la alemana, con
una deuda de 25.627 millones. La exposición a la deuda griega de la
banca española es marginal, ya que asciende solo a 834 millones.
La cuestión es que resulta improbable que el proceso se detuviese en
Grecia si este país sale del euro. "Una salida aislada de Grecia de la
eurozona", asegura Prognos AG, "podría ser algo que la UE pudiese
manejar desde un punto de vista únicamente económico".
Y aquí llega el
pero: "Al mismo tiempo, sin embargo, es extremadamente difícil calibrar
hasta qué punto podría iniciar una ola de sucesivas salidas en el sur de
Europa". Es decir, a Grecia le seguiría probablemente Portugal, luego
España y (¿finalmente?) Italia.
La ruptura del euro, en todo caso, todavía no convence. Apenas un 5%
de los inversores europeos en renta fija da crédito a la posibilidad de
que la actual crisis suponga el final del euro, mientras que un 21%
apuesta por la salida de Grecia de la eurozona
"y posiblemente de uno o
dos países más", según reflejan los resultados de la última encuesta
trimestral elaborada por la agencia de calificación Fitch publicada en
verano." (Cinco Días, 17/10/2012)
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