"Pero el verdadero riesgo para la economía global está en Europa. España y
Grecia están en una depresión sin esperanzas de recuperación a la
vista. El «pacto fiscal» de la zona del euro no es una solución, y las
compras de deuda soberana por parte del Banco Central Europeo son, como
mucho, un paliativo temporal.
Si el BCE impone condiciones de mayor
austeridad (algo que parece estar exigiendo a Grecia y España) a cambio
del financiamiento, el remedio solo empeorará la situación del paciente. (...)
La depresión que las
autoridades europeas han impuesto a España y Grecia ya está teniendo
consecuencias políticas. En España han renacido los movimientos
independentistas, especialmente en Cataluña, y el neonazismo avanza en
Grecia. El euro, creado explícitamente para fortalecer la integración de
una Europa democrática está logrando el efecto exactamente opuesto.
La
lección es que la política y la economía son inseparables. Los mercados
pueden no ser eficientes ni estables por sí mismos, pero las políticas
de desregulación permitieron excesos sin precedentes que llevaron a la
creación de burbujas de activos y a la continua crisis que sobrevino a
su colapso. (...)
Y la política de la crisis
condujo a respuestas que distan de ser adecuadas. Se salvó a los bancos,
pero los problemas subyacentes fermentaron –esto no es una sorpresa, ya
que tanto en Europa como en EE. UU. las soluciones fueron dejadas en
manos de los mismos responsables de políticas que causaron los
problemas.
En Europa fue la política, no la economía, la que impulsó la
creación del euro; y fue la política que condujo a una estructura
fundamentalmente equivocada que brindó amplio espacio para las burbujas,
pero poco margen para ocuparse de las consecuencias.
Predecir
2013 es pronosticar cómo responderán el dividido gobierno
estadounidense y la dividida Europa a sus respectivas crisis. Las bolas
de cristal de los economistas son siempre brumosas, pero las de los
politólogos están más impenetrables aún.
Dicho eso, EE. UU.
probablemente continúe enredado otro año, sin caer al precipicio ni
tomar la senda de una recuperación robusta. Pero, a ambos lados del
Atlántico, la política polarizada de las bravuconadas y los riesgos
excesivos será muy evidente. El problema de estar al límite es que, a
veces, se llega al otro lado." (Joseph E. Stiglitz, Project Syndicate, 07/01/2013)
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