24.1.13

Final feliz para la pesadilla de un desahucio

Acampada ante la sede de Bankia en Alicante

"Setenta y cinco días, y sus correspondientes noches, han estado durmiendo al raso y viviendo en la calle, por turnos, acampados delante de la oficina central de Bankia en Alicante, frente a la Diputación.

 La protesta surtió efecto. “Ha sido un triunfo para todos, para mi familia y para la gente que nos apoyó”, admite emocionada Bouchra Aakkari, una marroquí, madre de 3 niñas menores, cuya vivienda ha estado a punto de perder, por una deuda de 90.000 euros.

La familia, cuyos todos sus miembros están en el paro, logró el apoyo y la solidaridad de la Plataforma Stop Desahucios y la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. 

Tras dos meses y medio de movilizaciones han conseguido frenar el desahucio, un alquiler social de 150 euros mensuales en otro piso y que Bankia “no persiga su deuda” salvo que la familia sea agraciada con un premio de Loteria o perciba una herencia que le permita pagar.

Los miembros de la Stop Desahucios y de la Plataforma acordaron este martes, en asamblea, levantar la acampada al conseguir la condonación de la deuda. Julián Jiménez, uno de los miembros de estos colectivos, destacó que “en ningún caso Bankia procederá contra los salarios o pensiones que Bouchra y su marido Hasan pudieran percibir”.

 Los servicios sociales del Ayuntamiento de Alicante ha concedido a esta familia, con tres niñas de 17, 7 y 6 años, una ayuda mensual de 400 euros.

Bouchra, que lleva diez años residiendo en España, confesó que “antes me sentía extranjera y nunca pensé que tanta gente que nos conoce nos apoyara”, en referencia al centenar de personas que acudieron ayer al fin de la acampada y a todos los que mantuvieron viva la movilización durante dos meses y medio.

“Nunca he me sentido en mi país como hasta ahora, ha sido una pesadilla enorme que me quitó las ganas de comer y de hablar”, agregó esta madre angustiada durante todos estos meses cuando sus hijas menores le preguntaban por qué el banco les quería quitar la casa."       (El País, 22/01/2013)

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