". En Estados Unidos tienen proyectos interesantes, pero es evidente que
había que hacer algo con el sistema: el 63% de las bancarrotas
familiares están causadas por los gastos sanitarios, uno de cada seis no
tiene cobertura, los resultados de mortalidad no son buenos, tienen
peores datos en vacunación y longevidad que Europa…
Todo eso destinando
el 17% del PIB a la sanidad, mientras que nosotros solo le dedicamos un
8%, con mejores resultados. Ahora todo el mundo dice que el sistema
español es caro, pero, insisto: da mejores resultados que el
estadounidense, que con la reforma se va a situar en un 20% del PIB. Si
no encuentran un buen modelo de provisión, tendrán un problema
económico. (...)
R. La gran diferencia es que en Euskadi nos ponemos en
contacto con los pacientes, les decimos que nos importan, y, en otros
sitios, con copagos y estas historias, les están diciendo: me estorbas.
El copago dice al paciente que estorba.
Dos tercios de los enfermos que
ingresan en el sistema sanitario son no planificados, no al revés. La
sanidad es una organización que tiene que tener un enorme margen de
maniobra para encajar esa demanda, algo que no ocurre en las empresas o
en áreas como la educación. (...)
P. Dice que España está mejor que Estados Unidos pero… ¿Es sostenible el modelo?
R. Solo si se hace la transformación que se está
sugiriendo hacer. Hoy en día lo es, pero está infrafinanciado en muchos
sitios.
El problema que tiene es que, si borramos la deuda con los
recortes que se están haciendo pero, al mismo tiempo, le dices al
sistema que permanezca igual, la deuda simplemente se va a recrear en
unos años. (...)
P. ¿Plantearía una revisión de prestaciones?
R. Hay que empezar a quitar las cosas que no añaden
valor clínico. Todos los clínicos saben que hay algunas cosas que no
está probado que añadan nada. Están identificadas, hay miles de placas,
resonancias… Atajar este punto se puede sentir como un recorte en la
ciudadanía, pero no lo es.
P. ¿Hay margen para ajustar?
R. Sí, aún hay mucho margen, desde la implantación
de los genéricos a reducir las derivaciones a la red privada, a la que
nosotros estamos pagando 60 millones menos asumiendo las operaciones en
el sector público. Con los historiales de primaria y especializada
integrados impedimos un 20% de la repetición de pruebas, con la receta
electrónica se evita un 15% de hospitalizaciones por eventos adversos,
un tercio sortea las urgencias controlado en casa…
P. Ustedes han lanzado un producto tecnológico junto
a una empresa que lo ha desarrollado. Compartirán los beneficios.
¿Debiera tener la sanidad pública ese enfoque más empresarial?
R. Por supuesto. Hemos aprovechado la fórmula que
lanzó la exministra Cristina Garmendia de compra pública innovadora.
Creo que somos la única comunidad que la aplica. El sector público y el
privado tienen que vivir vidas paralelas, no separadas.
P. Son conocidas sus batallas con las farmacéuticas, la industria del tabaco… ¿le quedan más?
R. La industria farmacéutica es un socio, tenemos
que encontrar un modelo de relación más sano. A la del tabaco la combato
a muerte; he estado en la OMS, en las conversaciones del convenio
marco, he visto a Philip Morris mintiendo descaradamente. Muchos
debieran estar en la cárcel.
La otra grande es la industria
agroalimentaria, porque la obesidad es el mayor problema de salud
pública de Europa. En Estados Unidos, que no son muy regulatorios, lo
han hecho y está funcionando. Aquí ocurrirá en dos o tres años." (ENTREVISTA CON RAFAEL BENGOA, El País, 02/01/2013)
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