"La ”Plataforma Aigua és Vida”... argumentan del siguiente modo las razones de su urgente, necesario y democrático llamamiento:
El Parlament de Cataluña tiene la oportunidad de poner fin “al sabotaje
social de la economía ciudadana” -esta es la magnífica expresión usada
en el manifiesto- llevado a cabo con la privatización de ATLL [Aigües
Ter Llobregat].
La privatización nos obligará a todos a pagar
innecesariamente más 4.000 millones de euros y “muestra claramente la
incompatibilidad”, por si fuera necesario, entre los servicios públicos y
su gestión privada. (...)
La plataforma señala documentadamente que mientras que el gobierno
de la Generalitat conseguirá 300 Millones por la operación, que la
empresa beneficiada recupera en poco más de 12 años, la privatización
obliga a la ciudadanía a abonar más de 4 mil millones.
Teniendo en
cuenta el anteproyecto de explotación elaborado por la propia
Generalitat catalana, recuerdan que pagaremos 1.668 M€ de beneficio neto
para los accionistas (que no existían en la gestión pública: todas las
ganancias se reinvertían en la gestión); 715 M€ de impuestos de sociedad
(no se tenían que pagar siendo la empresa pública dado que estaba
exenta; “los 300 M€ iniciales, los 700 M€ restantes y todos los
intereses asociados que hacen un total de 1.645 M€”.
De hecho,
los 300 M€ -lo que ingresa la Generalitat- no suponen apenas nada ante
un déficit anual de 8.000 M€ [apenas un 4%] y una deuda acumulada de
48.000 M€ [en torno al 0,6%]. No es esa la cuestión realmente.
La
cuestión reside en “el interés de profundizar en un modelo ultraliberal
que beneficiará a una empresa, pero que perjudicará a todos los
ciudadanos y agravará las desigualdades sociales en todo el país”. Se
puede hablar de déficits y deudas (parole, parole, parole), “pero la
realidad es que la privatización de Aigües Ter Llobregat en ningún caso
será una medida de ahorro económico, ni una nueva financiación por la
Generalitat sino que será un encarecimiento totalmente innecesario del
servicio de agua”.
No es, propiamente, una medida de austeridad “sino
que nos encontramos ante un sabotaje social de la economía ciudadana”.
El programa oculto de CiU y los sectores privilegiados que tan bien
representa.
Se puede decir más alto y con más retórica pero no más claro." (Salvador López Arnal, Rebelión, 14/01/2013)
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