"Rajoy ha tomado cuatro
decisiones muy relevantes, en relación a Bárcenas, en los últimos años:
1. Le ratificó en las listas electorales de
2008 (ya había sido electo en 2004) y repitió su candidatura y escaño por
Cantabria en el Senado. De su etapa por la Cámara alta no se le conocen
intervenciones relevantes, ni iniciativas parlamentarias significativas. No hay
rastro.
Curiosamente, ha sido vocal en la Comisión de Suplicatorios (los senadores,
como otros representantes legislativos, no pueden ser inculpados ni procesados
sin la previa autorización del Senado, solicitada a través del correspondiente
suplicatorio), la misma comisión que autorizó -en 2009- la petición del
Tribunal Supremo para poder juzgarle.
2. Le ascendió en 2008 (año
del Congreso de Valencia), a pesar de que las sospechas
sobre su comportamiento y actuación ya afloraban entre las bisagras del partido.
En los estatutos del PP (Artículo
45), las responsabilidades del tesorero son clarísimas, así como su
procedimiento para nombrarle y atribuirle competencias y funciones adicionales.
El Presidente tiene la primera -y la última- palabra. Era el gerente, cargo que
ocupaba hasta entonces, y Rajoy le nombró tesorero. Nunca mejor dicho. Las
palabras tienen hoy, en este caso, una poderosísima carga metafórica. Los
tesoros se ocultan cuando no se puede demostrar la honorabilidad ni legitimidad
del botín. El hurto y el delito son la base de los tesoros contemporáneos ocultos.
3. Le defendió, públicamente, cuando las
sospechas se transformaron en imputaciones y en graves acusaciones judiciales por
el caso de la trama Gurtel. Rajoy
afirmó, fiel a su estilo elíptico y tangencial, lo siguiente: “Nadie podrá probar que Bárcenas (y Galeote)
no son inocentes”.
¿Cómo lo sabía? Y ahora, ¿puede decir lo mismo? La
confirmación de que Bárcenas posee diversas cuentas secretas con cantidades
exorbitantes revela, quizás, algo más que codicia personal.
4. Le pagó el coste de la
defensa a cargo del presupuesto del PP, en una decisión personal y
unilateral que le compromete. La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, que
nunca estuvo conforme con esa decisión, le defendió en rueda de prensa
justificando "el gasto y coste"
de la elevada minuta del bufete de abogados porque "ha sido durante treinta años trabajador" del partido.
“El PP así lo ha considerado oportuno",
afirmó sin explicar por qué el resto de implicados de la trama, incluidos Francisco
Camps y Ricardo Costa, pagaban de su propio bolsillo a sus abogados. Rajoy
negó, en su momento, que Bárcenas le
chantajeara.
En 2009,
asediado por los periodistas en relación a su versión sobre las
responsabilidades políticas por el caso Bárcenas dijo, omitiendo
e ignorando las preguntas: "Buenos
días, hay cosas más importantes en las que pensar".
Rajoy sí que tiene
cosas -y muy importantes- en las que pensar en este caso. Su credibilidad está
seriamente cuestionada. Y no la recuperará con silencio sino con explicaciones." (Micropolítica, El País, 18/01/2013)
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