13.2.13

Pagar para poder seguir trabajando

"Se creían con suerte, con mucha más suerte que los demás, porque trabajaban en una empresa que capeaba la crisis con ventaja, con la ventaja de ser pez grande en un acuario atiborrado de otros más pequeños que no soportaban el desastre y terminaban dejando para ella los clientes. 

Transportes Duco, fundada en Santiago hace más de cuatro décadas, estaba considerada, hasta Navidad, la segunda empresa más importante del sector en Galicia, solo detrás de Azkar. “Era una pagadora puntual, solvente y con mucha carga de trabajo y una cartera grande de clientes, de los que seguían pagando”, evoca un empleado, “por eso el batacazo fue tremendo”.

 En un par de días, en la tercera semana de diciembre, la plantilla (más de 250 puestos directos, 750 sumando los indirectos) supo que aquello se acababa. Ya no iban a trabajar más. Hasta entonces, desde octubre, llevaban ya dos meses sin cobrar, pero se les dijo que se trataba de un eventual problema de liquidez porque Novagalicia ponía trabas para renovar las pólizas de crédito. Todos culpabilizaron al banco.

 Fácil de tragar, vista su mala imagen. Pero luego descubrieron que “había algo más”, comenta la plantilla. Esos dos meses que pasaron “engañados” buena parte de los empleados adelantaron confiados dinero para poder seguir trabajando.

Según Inácio Pavón, representante de la CIG en las negociaciones con la empresa que se intensificaron esta semana, todos los que cubren rutas largas, con derecho a dietas, abonaron de su bolsillo la manutención y los gastos propios del viaje. Y entre ellos hay “al menos 25” que hicieron pagos por un total de entre 1.000 y 3.000 euros. Un dinero propio que ya no saben si volverán a ver.  (...)

“La mayoría de mis compañeros están en la misma situación, y ninguno de nosotros, ni nuestros niños, tenemos la culpa. Estamos recurriendo a los abuelos para lo más elemental, la pura subsistencia, pero los abuelos no pueden asumir lo que nos reclama cada mes el banco”. Heredia trabajaba en Stock Tres, una firma del grupo Duco donde los empleados fueron enviados a unas “vacaciones indefinidas” mientras se ha puesto al volante de los camiones personal de otra empresa.

El jueves, un inspector de Trabajo se presentó en la nave que Stock Tres para comprobar la suplantación denunciada. La filial de Duco da desde hace décadas servicio logístico a Jealsa-Rianxeira. Según explican los trabajadores, cuando se avistaron los problemas la conservera de Boiro se ofreció incluso a los dueños de la empresa de transportes para “asumir la gestión con la gente que ya había contratada”, pero Duco “se negó”. 

Creen que ahora Jealsa está intentando salvar las latas que quedaron almacenadas en pleno conflicto. Otras conservas, las desechadas por “defectuosas o abolladas”, fueron reclamadas en plenas fiestas navideñas por los empleados de Duco para alegrar en lo posible sus mesas familiares, y la respuesta, recuerda Heredia, también fue no.

La CIG explica que Duco facturó en el último ejercicio 26 millones de euros, pero en uno de los contactos entre trabajadores y empresa, esta les comunicó, dicen, que “solo hay 26.000 euros de liquidez”.

 “Todo se debe a una pésima gestión”, critica Inácio Pavón. En las concentraciones que prácticamente a diario se están produciendo a las puertas de las naves propiedad de Duco en Santiago, se culpa a Rosa Castro Galante, la hija del fundador, Antonio Castro, del estrepitoso final  (...)

Todos se preguntan adónde se ha marchado el dinero de forma tan repentina. (...)

Hay trabajadores que llevan tres décadas sirviendo en la compañía y ahora les cuesta comprender el limbo en el que viven: "No tenemos empleo, pero tampoco somos parados". Mientras no se haga efectiva la liquidación de la empresa, que se prevé lenta, nadie confía en ver un primer pago del subsidio. "La situación se puede alargar hasta agosto", augura el sindicato, "y eso ninguna de estas familias lo va a poder soportar".       (El País, 08/02/2013)   

No hay comentarios: