19.3.13

El único país que hizo pagar a los ahorradores en la crisis de la deuda de los ochenta fue Rumania, y Ceaucescu acabó ante el pelotón de fusilamiento

"Tres años después de la tragedia griega que supuso el inicio de la crisis del euro, el rescate a Chipre confirma que no hay indicios de vida inteligente en Europa. Versionando a Einstein, “hay dos cosas que tienden a infinito; los costes asociados a un corralito con quitas a pequeños depositantes y la estupidez humana. Y de la primera no estoy seguro”.

Los depósitos de pequeños ahorradores son un pilar básico de la sociedad y de la democracia y debe ser la última opción para resolver una crisis de deuda. Hacer pagar antes a los depositantes que a los bonistas incumple una norma ya escrita en el libro del Deuteronomio. El único país que hizo esto en la crisis de la deuda de los ochenta fue Rumania y Ceaucescu acabó ante el pelotón de fusilamiento.

Pero hacerlo sin un Plan Marshall que saque al país del hoyo, con un ajuste fiscal que condena a Chipre a una depresión y con un préstamo que sitúa la deuda pública por encima del 150% del PIB es simplemente una aberración económica. 

Dentro de un año habrá que hacer una quita a la deuda pública y ¿otra quita a los depositantes? Es evidente que con estas condiciones Chipre debería haber solicitado su salida fulminante del euro y apoyo financiero directamente al FMI.

Para dar un escarmiento moral a un país pecador y unos miles de rusos que blanquean dinero, Europa se salta dos principios básicos de los Tratados: i) la deuda pública avala los depósitos menores de 100.000 euros y ii) el corralito impide la perfecta movilidad de capitales."         ( Madrid, El País,  17 MAR 2013)

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