"En la convulsa situación laboral griega,
la decisión de los obreros de VioMe (Viomijanikí Metaleftikí, Industrial
Minera) de hacerse con las riendas de la factoría ha supuesto un
revulsivo para muchos otros trabajadores que, de pronto, comienzan a
vislumbrar la que podría ser su única posibilidad para conservar el
puesto de trabajo y su salario. (...)
Otro trabajador de la planta, Alekos Sideridis, nos detalló la dura
lucha sindical llevada a cabo durante los meses en que la anterior
dirección de la fábrica comenzó a reducir salarios y derechos laborales.
«En
2010, cuando los problemas económicos afectaron a la empresa, empezaron
con los recortes y los trabajadores intentamos negociar con la
dirección, al tiempo que iniciamos huelgas, paros de la fábrica,
bloqueamos sus puertas....pero no hubo respuesta. En abril de 2011 nos
rebajaron el salario y un mes después dejaron de pagarnos.
Seguimos
acudiendo al puesto de trabajo para poder exigir nuestros sueldos pero
sin producir más. Finalmente, la justicia dictaminó que no podíamos ser
despedidos mientras no recibiéramos lo que se nos debía».
Durante
todo ese tiempo surgieron varias ideas sobre lo que se podía hacer.
Finalmente se optó por tomar la fábrica, como pago de lo adeudado, y
reanudar la producción para mantener el empleo. 35 de los 42
trabajadores apoyaron la medida, y a partir de ese momento comenzaron a
realizar turnos de vigilancia, 24 horas al día, para evitar que
desmantelaran las instalaciones llevándose los equipos o las existencias
almacenadas.
Por el momento, no han tenido ningún contacto con
los anteriores propietarios, «en los últimos dos años únicamente hemos
mantenido conversaciones con el Ministerio y parece que quieren hacer
algo», pero no existe ninguna propuesta formal.
Sin embargo, la
perspectiva de trabajar sin patrón es una de las consecuencias más
positivas de esta nueva etapa. A la pregunta se si «están mejor sin
jefes», le siguió un rotundo «sí, sí, claro, sin ninguna discusión».
Como
su compañero, Sideridis destacó la extremadamente dura situación
personal en la que se hallan. «Para nuestras familias no hay otro
camino, tenemos que sobrevivir en estos tiempos tan difíciles.
Hace
meses que no cobramos pero gracias a la solidaridad de Grecia y también
de otras partes del mundo estamos todavía vivos. Nuestra lucha es
diaria», remarcó. Comentó al respecto que han recibido la visita de
personas procedentes de algunas de las fábricas ocupadas en Argentina.
Sideridis
reconoció que la primera idea que llegó a su cabeza cuando, meses
atrás, dejaron de pagarle su salario fue violenta. «Creo que todos los
trabajadores tuvimos el mismo pensamiento, quizá por nuestra cultura»,
pero posteriormente y con la mente en frío, llegó a encontrar junto a
sus compañeros «un camino que ha sido la mejor solución».
Desde
hace algo más de dos semanas todos los trabajadores se reúnen en
asamblea a primera hora de la mañana para discutir el orden del día,
«nos asignamos las tareas de acuerdo con la especialidad de cada uno y
para que todo el mundo esté en el lugar que se le necesite. Luego
empezamos con el control del stock y posteriormente vendemos los
productos en subasta».
No dudó en animar a los trabajadores de
otros pueblos y naciones a tomar el camino de la autogestión, pues «sin
trabajo, sin dinero, sin ayuda del Estado y con las fábricas cerradas,
no hay otra solución que pensar en hacer lo mismo que nosotros». Por
encima de culturas y fronteras «cuando no tienes nada que perder, esta
es la solución», sentenció.
Antes de finalizar la visita, otros
trabajadores allí presentes también nos insistieron en que «la lucha no
debe limitarse a VioMe, para que sea victoriosa debe generalizarse y
extenderse a todas las fábricas y empresas que están cerrando», porque
solo a través de una red de fábricas autogestionadas será posible
alumbrar un nuevo tipo de economía." (Antonio Cuesta, Gara, Rebelión, 05/03/2013)
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