"De esta manera empieza su análisis de las elecciones italianas en su Blog del 'New York Times' el
premio Nobel de Economía Paul Krugman. Es casi una afirmación retórica
nada catastrofista porque Krugman tampoco dice que el euro esté muerto.
Pero le sirve para plantear una visión muy crítica sobre las elecciones italianas, cuyos resultados muestran que los gestores del euro se están acercando ya a un punto límite.
Considera Krugman que "una política de austeridad para todos es un completo fracaso", sobre todo si es especialmente dura en las naciones más endeudadas aunque también en el núcleo de Europa. A este respecto,
apunta que "ninguna de las naciones a las que el eje Berlín/Bruselas
les ha impuesto esta austeridad ha mostrado siquiera un indicio de
recuperación económica", mientras que el desempleo sigue creciendo hasta niveles destructivos.
Del mismo modo, recuerda que esta circunstancia ya ha estado a punto de destruir el euro en dos ocasiones.
En 2011 y a finales el verano pasado, cuando los países deudores
amenazaron con entrar en un círculo vicioso de caída de precios de los
bonos que llevase a los bancos a la quiebra.
Entonces, en ambas
ocasiones, tuvo que intervenir Mario Draghi con el
programa de préstamos ilimitados a bajo coste (LTRO) y con los programas
de compra de bonos (OMT). Otra cosa son las lecciones que se hayan
extraído de ambas experiencias.
"Pero en vez de tomar esta proximidad a la muerte como una señal de advertencia,
los defensores de la austeridad tomaron la ingeniería del BCE y su
capacidad para calmar los mercados como una prueba de que la austeridad
estaba funcionando", se despacha Krugman mientras recuerda que
"los sufridos votantes europeos" se han encargado de recordarles a los
políticos justo lo contrario.
En este sentido, Krugman lanza una ácida crítica a los políticos europeos cuando advierte que el derecho de los líderes se tiene que sustentar en resultados. Pero en su opinión,
lo que han ofrecido al pueblo son "años de increíble dolor" acompañados
por "repetidas promesas de que la recuperación está a la vuelta de la
esquina.
"Y luego se preguntan por qué los votantes ya no
confían en ellos y se vuelven hacia cualquiera que ofrece una
alternativa", reflexiona el premio Nobel.
Finalmente, termina apuntando que las elecciones italianas deben de servir como un toque de atención
para que, por ejemplo, el BCE de luz verde para promover una mayor
expansión o Alemania haga algo más para favorecer los estímulos. No
obstante, Krugman sugiere que habrá más mensajes para los italianos en
el sentido de que no se están esforzando lo suficiente." (Paul Krugman, Finanzas, 27/02/2013)
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