"La Comisión está intentando reducir el coste para los depositantes con
menos de 100.000 euros. Pero los líderes europeos ya han cruzado el
Rubicón y han dicho a los 300 millones de ciudadanos de Europa que el
principio inquebrantable de proteger los depósitos de menos de 100.000
euros se puede cambiar si a los votantes alemanes (y a los finlandeses y
austríacos, cuyos ministros son aún más duros que el alemán en las reuniones del Eurogrupo)
no les gusta.
“Las condiciones del rescate a Chipre son negativas para
los depositantes de toda Europa, y no están claros los riesgos sobre la
deuda soberana”, según una nota de Moody’s, la agencia de calificación
siempre dispuesta a poner el dedo en la llaga a posteriori.(...)
Pero la decisión tomada en la madrugada del viernes al sábado tiene
potenciales consecuencias, según señalan los analistas. Son estas.
Potencial pánico bancario en Chipre
(...) La duda es qué sucederá cuando las autoridades levanten el bloqueo de
las cuentas. Lo más probable es que los ahorradores extranjeros
(principalmente rusos, que controlan el 30% de los 70.000 millones
depositados en los bancos chipriotas) retiren su dinero de forma
fulminante.
Si eso ocurre, el impacto sobre la economía chipriota podría
ser devastador. Se iniciaría el ya clásico círculo vicioso. La banca
quebraría. Haría falta mucho más dinero. (...)
Chipre es un país pequeño.
Pero la clave en la crisis del euro es siempre el contagio: tampoco
Lehman Brothers era el mayor banco del mundo y pasó lo que pasó. Lo más
importante de este nuevo capítulo de la crisis del euro es si Chipre es
de veras un caso aislado y especial —la letanía que repiten los
mandamases de Bruselas y las capitales— o es un peligroso precedente
para futuras crisis financieras.
Porque en ese caso, en cuanto los
ahorradores vean que existe la más mínima posibilidad de que se produzca
una crisis en el banco del país en el que tienen depositado su dinero,
saldrán pitando.(...)
Aunque tal vez no sea para tanto. Un economista de un hedge fund
anglosajón explica lo siguiente: “El caso chipriota tiene riesgos,
claro. Pero soy optimista y no veo un contagio masivo. La razón es
sencilla. A mediados de 2011, con Grecia, la UE no tenía un cortafuegos
seguro para apoyar a Italia y España.
Con la promesa del BCE de hacer
todo lo que sea necesario, ese escudo sí existe ahora. Por eso lo más
probable es que los ahorradores e inversores se mantengan en calma.
Desde luego estamos en territorio inexplorado (...)
Potenciales riesgos en Grecia.
Tras el fallido primer programa, Grecia está inmersa en un segundo paquete de ayuda. Ha hecho grandes esfuerzos, pero su economía sigue en depresión y dista mucho de haber sacado la cabeza del lodazal. Si los inversores y ahorradores sospecharan que en algún momento puede haber una renegociación sobre las condiciones de ese segundo
programa, no es descabellado pensar que el modelo chipriota podría
activarse: se abriría la posibilidad de imponer una quita a los
depositantes en Grecia.
Ante esa posibilidad, muchos preferirán sacar el
dinero de los bancos y guardarlo bajo el colchón. Y ahí empieza esa
misma dinámica diabólica del círculo vicioso, que aparece en cuanto se
esfuma la confianza.
Potenciales riesgos en la periferia.
España sigue bajo programa de rescate financiero. Ya ha tenido un plan
de reestructuración y capitalización que en teoría le blinda. Tiene
acceso a préstamos ilimitados del BCE. El corralito ni está ni se le
espera, a pesar de las voces alarma apocalípticas de Niño Becerra y
compañía. Pero hay que ver de cerca qué sucede con las entidades
nacionalizadas y con mayor estigma." (
Claudi Pérez
Bruselas, El País,
18 MAR 2013)
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