1.3.13

Un frente común entre España, Grecia y Portugal nos colocaría en una posición negociadora mucho mejor sobre la deuda externa

"Ni Grecia, ni Portugal ni España (a partir de ahora “PEGs”) han accedido a la modernidad capitalista en condiciones comparables a estas. Los tres accedieron históricamente tarde al fordismo (“fordismo retardado” Koch 2003) [nachholender Fordismus] y lo han hecho fuera del marco de los grandes pactos destinados a domesticar la modernización capitalista. (...)

Este acceso tardío a un capitalismo domesticado, es decir, en un momento en que dejaba de estarlo cada vez más en el resto del mundo occidental, elevó considerablemente el coste que tuvieron que pagar por la integración en la CEE. 

¿Hacia un bloque mediterráneo?
Mi argumento es el siguiente: las trayectorias históricas de los PEGs los colocan en posiciones comparables dentro de la actual coyuntura política y financiera. La degradación de sus sistemas sociales podría llevar a la conformación de nuevas mayorías opuestas a las políticas austeridad y a los pilares ideológicos que las sustentan.
 Sin embargo es altamente improbable que se puedan enfrentar por separado a estas políticas con posibilidades de éxito, lo cual pone encima de la mesa la necesidad de crear un frente común. 
Este frente podría sumar un peso político y económico suficiente para forzar un cambio de las políticas de austeridad, vincular el pago de la deuda al crecimiento económico y poner en marcha un plan de inversiones públicas con capacidad de generar empleo en el marco de la reconversión social y ambiental de todo el Continente.
 Para el caso de que no se produjera un acuerdo con los exportadores del norte y continuaran las políticas de austeridad, sólo un bloque de países del sur tendría posibilidades reales de iniciar una andadura propia fuera del marco de la actual Unión Europa.  
Más concretamente: un frente europeo-mediterráneo: 
 
(1)  colocaría a sus países en una posición negociadora mucho mejor derivada del volumen de su su deuda externa,  cuya amenaza de impago podría arrastrar al abismo a todo el sistema financiero europeo y mundial. Este escenario tendría un coste muy elevado para los PEGs, pero sería incluso mayor para los acreedores de los países centrales de forma que es improbable que estos arriesgen la posibilidad que se produzca.   
(2)  Los PEGs unidos tendían más posibilidades de forzar una conferencia internacional similar a la de Londres de 1953. En esta conferencia, que terminó con la firma de un acuerdo multilateral, se acordó vincular el pago de la deuda externa contraía por Alemania desde la Primera Guerra Mundial con los Estados Unidos, Reino Unido y Francia, al crecimiento económico y el desarrollo las capacidades productivas del primero. 
La razón no fue el repentino humanitarismo de las potencias occidentales, sino la posición de fuerza que, inesperadamente, pasó a tener Alemania Federal dentro de la nueva estrategia militar de contención del bloque socialista. El argumento de Alemania era que no iba a poder hacer frente a sus compromisos militares si no se renegociaba su deuda y que una Alemania Federal económicamente débil y deprimida podría erosionar la imagen del capitalismo en perjuicio de todo el mundo occidental. 
El llamado “milagro alemán” habría sido imposible sin esta conferencia, pues el país nunca habría despegado como lo hizo si no hubiera conseguido renegociar el pago de su deuda y no se le hubieran condonado unos 14.600 millones de marcos. 
 (3)  Alemania, la nueva potencia hegemónica en Europa, necesita seguir vinculando su sistema monetario al de las economías más débiles de sur con el fin de mantenerla devaluada en beneficio de sus exportaciones, para recuperar la mayor parte posible de sus préstamos y para evitar una posible implosión de toda la zona euro debido al efecto contagio: 
Alemania necesita a los  PEGs. Si estos se unieran en una estrategia común podrían amenazar con crear una moneda propia (el eurosur). Este paso tendría consecuencias negativas y positivas para sus países que hay que evaluar con la máxima precisión posible.
 En cualquier caso, serían más asumibles que si los países iniciaran esta andadura por separado. Lo que provocaría esta ruptura,  en cualquier caso, es el final de la estrategia exportadora alemana tal y como hoy la conocdemos debido a la rápida revaluación del hipotético euronorte restante. Esta situación rompería los  consensos internos de aquel país, que incluyen a una parte de su movimiento sindical, a la socialdemocracia y al Partido de los Verdes.  
 Es razonable pensar que para evitarlo las élites alemanas accedan liberar los recursos mínimos imprescindibles para evitarlo, ni un euro más (Kulke 2012). 
 (4)  Sin embargo, sería un error pensar que esta situación va a beneficiar al sur por mucho que el sur sea hoy necesario para el norte. De hecho le está hundiendo en una situación social inasumible.
 Es altamente improbable que, al menos en la actual situación, ni Alemania ni el resto de los países exportadores liberen recursos para que los PEGs puedan crear una base productiva autocentrada que les permita financiar de forma sostenible los consensos políticos y sociales de sus jóvenes democracias (id.). Si hay alguna posibilidad de conseguirlo es modificando la correlación de fuerzas que se da hoy en Europa. (...) 
(5)  (...) En los PEGs, pero no en el resto de los países de la UE, se está produciendo una erosión simultánea del apoyo electoral a los partidos del consenso altántico. Esta sincronización del ciclo político en el sur acerca la posibilidad de actuar conjuntamente. 
 La situación creada en Italia tras las elecciones de febrero de 2013 apunta en la misma dirección.  
(6)  Los PEGs pueden jugar con la baza de sus relaciones privilegiadas con América Latina (Portugal y España) y con el mundo árabe y Rusia (Grecia), a parte de con la de la importancia estratégica del espacio del Mediterráneo. 

 Esta baza sólo es posible jugarla conjuntamente. pues los grandes actores atlánticos tienen  poder suficiente para bloquearla si se lleva a cabo por separado."      ( 'El sur de Europa en busca de una salida (1/3)', en Piensa y actúa, 27/02/2013

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