Francisco Ruz, enfermo crónico del Hospital Gregorio Marañón, junto a la carta en la que se le deriva a una clínica privada
"Desde hace nueve años, a Francisco le practican anualmente una
colonoscopia debido a su dolencia degenerativa, una colitis ulcerosa
crónica. Tras sufrir el ictus, según el paciente, su médico del Gregorio
Marañón le comentó que el anestesista debería “reestudiar su caso”
antes de la intervención “por seguridad”.
Pero poco después derivaron a
Francisco a la clínica privada Anderson Internacional. En el camino de
lo público a lo privado, se ha perdido la consulta con el especialista.
Para redondear el sinsentido, ahora tiene que esperar hasta mayo,
“cuando tengo cita en Digestivos para evaluar las pruebas que no me he
realizado. Es absurdo”, asegura frustrado el paciente.
Si bien es cierto que Francisco no tenía ningún inconveniente a priori
en acudir a la clínica Anderson, tras lo sucedido, desconfía. ”No he
ido ni voy a ir a un centro privado, aunque no me pidan dinero. No
pienso entrar en el juego. Lo que ha pasado evidencia que lo primero no
es la salud.
Si hasta este año se hacía todo en el mismo hospital, ¿por
qué de repente no se puede? Alguien se está beneficiando clarísimamente
con este tráfico de pacientes”, se pregunta Ruz.
Hace unas semanas Madrid Salud le envió una carta en la que se lee:
“En relación a la cita de colonoscopia diagnóstica que tiene usted
citada en el Hospital Gregorio Marañón, le comunicamos la posibilidad de
realizársela en este centro.
Le adjuntamos la citación para la prueba
que tiene pendiente en el Hospital MD Anderson Internacional España SA”.
Y a continuación un mapa indicativo de cómo el paciente que vive en
Perales de Tajuña (a 42 kilómetros de Madrid) debía llegar al centro, en
el barrio de Arturo Soria.
A pesar de que la Consejería de Sanidad justifica la
“externalización” sanitaria y el Plan de Sostenibilidad según criterios
económicos y argumentando que la calidad asistencial se va a mantener,
la realidad es otra. El trasiego de pacientes del sistema sanitario
público al negocio privado es un secreto a voces que se está
intensificando en los últimos meses. Y, en última instancia, los grandes
perjudicados son los pacientes.
“No me puedo arriesgar a quedarme en la mesa de operaciones. Estamos
hablando de anestesia general. No es una broma”, lamenta Francisco.
Asegura que es un “enfermo muy problemático” que debería recibir una
atención y seguimiento “por parte del mismo equipo profesional siempre”,
como había sucedido hasta el momento de recibir la carta.
El paciente, con un 38% de minusvalía, reconoce que cuando acudió a
su última consulta con su médico de Digestivos, en el pasillo esperaban
diez pacientes, “todos derivados a la privada. Las colonoscopias y
endoscopias las van derivando a otros centros, cuando aquí tienen el
material y el personal necesario”, afirma. Francisco se siente víctima
de “una descoordinación que pone en peligro la vida de los enfermos”. (La Marea, 04/03/2013)

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