-¿El poder real es el político?
-No. Ni en España ni en ningún sitio. En España el poder real lo
tienen un grupo de 1.000 a 2.000 personas, con un poder financiero
impresionante, que procede en la gran mayoría de los casos del
franquismo. Ocupan consejos de administración en la industria, en los
servicios, en los medios de comunicación y en los bancos.
Vivimos en un
país dominado por una oligarquía económica y financiera que tiene un
poder muy grande. ¿Qué característica tienen los países que están
sufriendo en mayor medida la crisis en Europa? Grecia, Portugal y España
han tenido dictaduras recientes y largas y la democracia no está tan
consolidada y, por lo tanto, hay grupos que pueden actuar con mucha más
impunidad y arbitrariedad. Y eso debilita las economías, porque debilita
el tejido social.
-… Pero la gente pasa por las urnas. ¿No es eso una democracia?
-No, porque la democracia es deliberación y participación. Y tenemos
una ley electoral injusta, porque la transición se hizo para que los
grupos oligárquicos mantuvieran su poder.
No se desmanteló el aparato
económico y financiero que había sostenido el franquismo. Están los
mismos, muchos fueron ministros, altos cargos o banqueros con Franco. Y
están sus hijos. Continúan los mismos apellidos.
-¿Qué cree que va a pasar?
-La gente está tomando conciencia. En las próximas contiendas electorales se va a comprobar, y se va a dar un vuelco en este país.
-¿Hacia dónde?
-El régimen bipartidista de la transición se está descomponiendo. Las
encuestas lo dicen claramente. La gente rechaza la política tradicional
y quiere participar de otro modo en la vida pública.
Eso se va abriendo
paso y se va a crear un conflicto, porque tenemos en el Gobierno un
partido reaccionario, corrupto y con dirigentes que no se guían por
convicciones, porque, si no, no tendrían que tener sobresueldos. Cuando
un país está gobernado por mercenarios de la política está condenado a
que antes o después estalle y que la sociedad repudie esa concepción
prostituida del servicio público.
-Habla de un pequeño grupo oligárquico que detenta el poder. ¿Cómo es eso posible?
-Para mantener sus privilegios tratan de cegar a la gente, evitando
que tomen conciencia de lo que están pasando. Es el abecé del poder, que
los que están debajo de la bota no se den cuenta. Como tienen muchos
recursos, lo logran en gran medida; pero la historia demuestra que antes
o después la gente saca la cabeza." (Juan Torres López, 18/06/2013,Entrevista
aparecida en LA NUEVA ESPAÑA, el 18 de junio de 2013 )
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