" Pero cuando hablamos de deuda, no sólo analizamos el destino del
dinero que pedimos prestado, sino su misma la formación, producto, como
se demuestra en los cuadros aquí recogidos, de políticas neoliberales
realizadas por los gobiernos en los años 90 y 2000 y que hundieron las
finanzas públicas, obligando a los estados a recurrir a la emisión de
deuda. Esto se hizo por distintos medios:
1) aplicar reformas
fiscales para hacer caer las cotizaciones patronales y las relacionadas
con los beneficios empresariales y el patrimonio de las grandes
fortunas;
2) se favorecieron políticas de evasión fiscal y
fraude ( encubierto como las SICAV
3) en los mecanismos de usura
establecidos para la financiación de la deuda, pues los bancos pasan por
la barra libre del Banco Central Europeo tomando el dinero público al
1% aproximadamente y se permiten especular con las necesidades de
financiación de los estados para colocar los préstamos al 6, 7 o más.
Así pues los trabajadores/as no debemos de sentirnos obligados a
responder por políticas que se hicieron contra nosotros.
Y,
efectivamente también hay que abordar el capítulo de cómo se ha gastado
el dinero obtenido de préstamos en deuda pública:
1) al servicio de
políticas de saneamiento con dinero público para privatizar una parte
del sector público;
2) se disparó el déficit público al emplear
cantidades inmensas de dinero público para los planes de rescate de la
banca
3) los gastos en capítulos que no revierten en el conjunto de la
sociedad.
Siendo esto así ¿cómo y quien discrimina qué parte
del dinero prestado y a quien sí es legítimo devolver y en qué cantidad?
El tema de la auditoría hoy en día nos coloca en una maraña de
discusión. Nosotros simplemente pondríamos a salvo –como en la
nacionalización de la bancalos depósitos pequeños de particulares, pero
la política debe ser hoy el no pago de la deuda.
No rechazamos
el tema de la auditoría de plano, pero no se puede convertir en el
centro de la política respecto de la deuda. Hace unos años se empezó a
hablar de auditar cuando el tema de la deuda no estaba en las
movilizaciones populares contra los recortes y planes de austeridad,
¿podía ser entonces un instrumento de popularización del problema? Pues
probablemente, pero las políticas de austeridad son hoy directamente
responsables de recortes masivos en prestaciones y servicios públicos,
de despidos de trabajadores públicos.
Hoy, la elección entre pagar o no
pagar la deuda ya está sobre la mesa y no se puede dejar para un
supuesto proceso de auditoría. Pensamos que la consigna de la auditoría
simplemente va un paso por detrás de lo que ya se está exigiendo en la
calle y que la consigna del no pago puede ser ya asumida sin problemas
en las movilizaciones." (Conferencia euromediterránea de Túnez contra la deuda, Josep Lluís del Alcázar, Rebelión, 20,06/2013)
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