"La situación de la Europa de hoy tiene interesantes paralelos con la
del mundo occidental de entonces (Gran Depresión). Hoy es Alemania el país hegemónico,
cuando entonces era el PIG por excelencia: perdedor, deudor, y culpable
de haber iniciado la guerra.
Hoy los PIG somos los países del sur de
Europa por haber gastado lo que no teníamos y habernos endeudado con
Alemania. Entonces el sistema monetario estaba sometido a las rígidas
reglas del patrón oro: en la Europa del hoy estamos sujetos a las reglas
aún más rígidas del euro.
Las reglas del patrón oro impedían a los
países europeos poner en práctica una política expansiva porque sus
reservas eran muy escasas: a pesar de todo, casi todos tuvieron déficits
presupuestarios, aunque sus cuantías eran de risa comparadas con los
déficits de hoy. El único país que hubiera podido practicar una política
expansiva era Estados Unidos, como hemos visto, pero su mezquindad se
lo impidió.
No olvidemos que Franklin Roosevelt, el héroe del New Deal,
acusó a su contrincante Herbert Hoover en la campaña electoral de 1932
de haber tenido déficit presupuestario. Además de mezquino, Estados
Unidos pecaba de arrogante, impartiendo lecciones de austeridad y
moralidad a los desvalidos europeos.
¿Les recuerda esta actitud la de
algún país en la Europa de hoy? A mí también. Pero es cierto que América
aprendió la lección y, tras la II Guerra Mundial, se rehabilitó gracias
al Plan Marshall; y es el ejemplo del secretario de Estado George
Marshall y del presidente Harry Truman el que habría que tomar hoy por
guía, no el de Calvin Coolidge.
Hoy son las reglas monetarias de Eurolandia las que impiden a
los países del sur practicar una política expansiva. En mi opinión,
esto es correcto si queremos permanecer en el euro y que Este perviva.
Sin embargo, los países del norte, y en especial Alemania, sí tienen
margen de maniobra para practicar una política expansiva que estimularía
a los del sur: la cotización del euro está muy por encima de su paridad
teórica, Alemania tiene una posición financiera saneada, y su
crecimiento, en cambio, es raquítico.
Sin embargo, el país teutón está
dando muestras de una miopía político-económica solo comparable con la
de Estados Unidos hace 90 años.
Su conducta ante la crisis griega,
pensando más en los bancos alemanes que en los intereses de la eurozona;
su reciente comportamiento ante la crisis chipriota, patrocinando una
cicatería ridícula dadas las modestas dimensiones de la economía
chipriota, lo que abocó al Gobierno de la isla a tomar decisiones
desesperadas y disparatadas, como intentar penalizar a los depositantes
modestos a pesar de estar legalmente protegidos; todos estos son
ejemplos de estrechez y miopía que ponen en peligro el euro. (...)
¡Ánimo, señora Merkel! No sigamos cayendo en los errores de Estados
Unidos hace 90 años, que tanto daño hicieron a Europa y, sobre todo, a
Alemania. Los poderosos tienen mayores responsabilidades que los
humildes, y estas recaen hoy sobre Alemania. No espere a las elecciones.
Hay que mojarse, señora Merkel; la piscina está esperando." (
Gabriel Tortella
, El País, 8 JUL 2013 )
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