2.7.13

Desmontar el modelo autoritario-oligárquico europeo pasa por enfrentarse a los impulsos de Alemania

"Alemania, hablo del subtítulo del libro, es un modelo para el fracaso europeo. No se suele hablar en esos términos sino en sentido contrario. ¿Por qué fracaso?

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Porque el fundamento de la política europea de Alemania es exportar una involución socio-laboral que para lo único que sirve es para incrementar la desigualdad, social y entre países, en Europa.

 Eso conduce directo a un fracaso europeo porque nadie quiere formar parte de un club organizado sobre tales premisas. Europa y el euro se crearon, para mejorar la vida de los ciudadanos, no para hacernos esclavos de una especie de federalismo autoritario (el “más Europa” alemán nos lleva a eso) y de una moneda elevada a la condición de vaca sagrada.

- ¿Qué es lo que, en su opinión, marca la diferencia entre la derecha y la izquierda que no renuncia a serlo respecto a esa quinta Alemania? Usted mismo afirma en algún momento que el sistema político alemán es un conglomerado homogéneo que expulsa a la marginalidad a quienes se oponen a sus objetivos esenciales. ¿Qué hacer, qué esperar entonces?


- La diferencia entre derecha e izquierda se reduce, a grandes rasgos, a dos aspectos: 

1. rechazar o apoyar la involución neoliberal y 
2. Rechazar o apoyar las acciones militares en el mundo como medio para controlar recursos. 

Quien rechaza esos dos aspectos es inmediatamente expulsado hacia la marginalidad política en Alemania. Ocurre en otros lugares, pero en Alemania más, precisamente por el carácter particularmente organizado del establishment alemán, es decir de sus poderes fácticos económicos y financieros y sus correas de transmisión políticas y mediáticas. 

Ese conglomerado funciona en Alemania mejor, está más engrasado, que en otros países. No espero gran cosa de Alemania en el plano de los movimientos de contestación. Cada país tiene sus tradiciones.

- ¿Por qué cree que esa quinta Alemania apunta claramente a la desintegración europea? ¿No es ella la primera interesada en conservar la actual situación de dominio, expolio, Imperio, centro y periferia?

- Es verdad que es la más interesada en mantener el supermercado del euro intacto, pero creo que con los impulsos que hoy emite conseguirá lo contrario.

- La eurocrisis, afirma también usted, es una nota a pie de página. Si es así, debe ser una nota muy larga, como las que escribía Marx en ocasiones. ¿Por qué una nota a pie? ¿No le parece entonces la crisis algo muy sustantivo?

- Es una nota a pie de página porque el drama de la creciente pobreza, desempleo y desigualdad en Europa, aún está muy lejos de lo que ha sido moneda corriente en gran parte del mundo. Somos Norte, estamos en el hemisferio privilegiado, y no somos muchos, apenas 500 millones en un mundo de 7.000 millones… Un 50% de paro juvenil es lo normal en gran parte del mundo, basta cruzar el Mediterráneo en dirección sur para constatarlo.  (...)

- Lo afirma usted y se suele afirmar por muchos otros analistas: Alemania ha resistido la actual crisis mucho mejor que otras economías. ¿Por qué?

- En primer lugar, por algo tan sencillo como que su estructura económica es mucho más sólida, mucho más industrial y exportadora. En segundo lugar, porque ha practicado una estrategia nacional pese a formar parte de un equipo. Ha ido a la suya muchas veces a costa de sus socios.

 El caso más evidente es el dumping salarial practicado en los últimos veinte años que potenció la competitividad propia mientras sus socios europeos quedaban atrás. La Unión Monetaria no es un club de empresas que compiten entre sí, es un equipo formado por socios coordinados e interdependientes en el que Alemania ha jugado sola su propio juego para realizar objetivos nacionales. 

Eso daña a los demás. Respecto a su buen nivel de empleo tras el estallido de la crisis, la clave es el recurso de la jornada reducida (Kurzarbeit) que funcionó bien y la demanda de los llamados BRICS, un gigantesco conjunto que crece y al que Alemania, mucho más que Europa, suministra máquinas, coches, etc. 

Pero esa eficiencia competitiva alemana está matando a otros. La clave es nivelar la Unión Europea, pero eso no parece muy realista en un sistema económico que se basa en el desarrollo desigual.

- El establishment alemán al que hacíamos referencia anteriormente, ¿sigue apostando por el euro o veremos una Alemania fuera del euro en su opinión?

- Es muy difícil hacer pronósticos sobre el euro. La polémica no es entre mantener el euro o salirse, sino, seguramente, sobre las condiciones y escenarios en cada una de estas posibilidades. Tal como está planteada la cosa ahora, no parece que el euro tenga mucho futuro.

 En cualquier caso el euro es un enredo en el que hay que quedarse o salirse de mutuo acuerdo y con pasos muy bien pensados. De momento lo que vemos es que cada uno va a la suya y en eso, sin duda, Alemania es la peor porque es la más fuerte, la más organizada y la que más daño puede hacer.  (...)

- Desmontar el modelo autoritario-oligárquico europeo, señalan al final de su ensayo, pasa por enfrentarse a los impulsos de la quinta Alemania. Así se escribe, añaden, la historia europea. ¿Quién tiene que enfrentarse a esos impulsos? ¿Las naciones, los pueblos, los Estados restantes, los ciudadanos, las fuerzas de izquierda que no han claudicado?

- Yo creo que la lucha debe empezar en las naciones, que son conjuntos soberanos de ciudadanos, por motivos puramente prácticos. Ante una oligarquía, y eso es lo que tenemos enfrente, es la ciudadanía la que ha de manifestarse. Hay que empezar en casa, creando la comunidad ciudadana con la gente que te rodea.

 A partir de ahí se pueden, se deben, tejer puentes y vínculos internacionales, pero el internacionalismo y la democratización, en el sentido más genuino del término (“poder del pueblo”) comienza en casa.

- ¿No es usted un pelín optimista cuando afirma que el peso y poder de esa quinta Alemania está lejos, muy lejos de ser suficiente para imponer su hegemonía al resto?

- La historia europea sugiere que cuando una nación europea se intenta imponer sobre las demás, en seguida surge una coalición contra ella. La potencia alemana no alcanza para imponerse. Si se compara su peso con el de Estados Unidos en la posguerra, el panorama queda claro. Si Alemania pretende dominar Europa, se estrellará."           (Entrevista al Rafael Poch-de-Feliu, Salvador López Arnal, Revista PAPELES, Número 121, Rebelión, 26/06/2013)

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