17.7.13

Es horrible pero bueno. Así es la vida. El paro de ustedes va a salvar a los bancos y salvar el euro. Nosotros, las clases políticas de Europa, quisiéramos agradecerles su sacrificio

"La austeridad no es solo trágica por su impacto sobre la salud sino que es cómica porque no cumple con sus propias metas de reducciones de deuda. ¿Por qué demonios lo estamos haciendo? Pues, para proponer una respuesta alternativa a la de nuestros gobiernos, reproduzco aquí, una carta irónica que Mark Blyth incluye en su libro. 

Es una carta hipotética de un gobierno de la periferia europea que, de repente, sufre un ataque de integridad (como aquel político demócrata en la película de Warren Beatty, Bulworth), y empieza a decir La Verdad, y nada más que la verdad:

Para: Los votantes


De: El primer ministro de país X de la periferia europea

¡Mis apreciados conciudadanos: Hace cuatro años que les insistimos en que el motivo por el que muchos de ustedes están en paro y que la próxima década va a ser un suplicio para la mayoría de ustedes, es que los estados hayan gastado demasiado, que debemos ser austeros y volver a algo que calificamos como finanzas publicas sostenibles. 

Sin embargo, ha llegado el momento de decir la verdad. La explosión de la deuda soberana es un síntoma y no una causa de la crisis en la que nos encontramos.

Lo que ocurrió en realidad era que los bancos más grandes de los países del centro de la zona euro (Alemania, Francia, etc.) compraron mucha deuda soberana de sus vecinos periféricos, los llamados PIIGs. 

Esto inundó a los PIIGs de dinero barato para que pudieran comprar productos de los países del centro, de ahí los desequilibrios por la cuenta corriente en la zona euro de los que se habla tanto y la perdida consiguiente de competitividad en estas economías periféricas. 

A fin de cuentas ¿por qué vas a fábricar un automóvil que compita con BMW si los franceses te dejen dinero para que compres uno? Todo iba muy bien hasta que los mercados entraron en pánico por lo que ocurría en Grecia en el 2010 y calcularon a partir de nuestras respuestas insuficientes diseñadas a aplazar el problema hasta otro día, que las instituciones europeas no están capacitadas para hacer frente a lo que ocurria.

 El dinero que lubricaba las ruedas dejó de circularse de manera retina y el precio de nuestros bonos se disparó.

El problema era que habíamos abandonado nuestra maquinita monetaria y nuestras tasas de cambio independientes al adoptar el euro. Estos eran nuestros amortiguadores económicos. Mientras tanto, el BCE, la institución que, en teoría, debía estabilízar el sistema, resultó ser un banco central falso. No ejerce ninguna función de prestamista de último recurso. 

Existe para luchar contra la inflación pero la inflación murió en 1923. La Fed y el Banco de Inglaterra pueden aceptar cualquier activo que quieran a cambio de la cantidad de dinero que ellos quieran emitir; el BCE es constitucionalmente e intelectualmente limitado.

 No puede monetizar ni mutualizar la deuda. Tampoco puede rescatar a países. Tampoco puede prestar directamente a bancos con cantidades suficientes. Va aumentado sus poderes sobre la marcha en esta crisis pero sus capacidades son limitadas.

Bien, si añadimos a esto el hecho de que el sistema bancario europeo es tres veces mas grande y dos veces más apalancado que el sistema bancario estadounidense; si consideramos el hecho de que el sistema europeo está lleno de activos de muy baja calidad, se verá que tenemos un problema muy gordo. Hemos celebrado más de 20 cumbres, nos hemos comprometido a mas disciplina fiscal, hasta hemos sustituido a algún gobierno democráticamente elegido para resolver esta crisis.

 Pero no lo conseguimos. De modo que ya es hora para que digamos la verdad. La respuesta es que no podremos arreglar la crisis. Lo único que podemos hacer es aplazar la decisión. Lo cual supone que usted va a sufrir una década perdida.

 No podemos crear inflación para pasar el coste a los ahorradores, no podemos devaluar y pasar el coste a los extranjeros; y no podemos declarar una moratoria sobre la deuda sin suicidarnos; de modo que necesitamos la deflación interna durante todo el tiempo que sea necesario hasta que los balances de los bancos estén en mejores condiciones. 

Por eso no podemos permitir que nadie se escape del euro; el contagio destruiría a nuestros bancos. De modo que todo el mundo tendrá que bajar sus precio y salarios frente a Alemania lo cual, incluso en las mejores de las circunstancias, es muy difícil. 

Es horrible pero bueno. Así es la vida. El paro de ustedes va a salvar a los bancos y salvar el euro. Nosotros, las clases políticas de Europa quisiéramos agradecerles su sacrificio. (...)"     (Andy Robinson, La Vanguardia, Rebelión, 16/07/2013)      

No hay comentarios: