"El resultado de sus pesquisas, explicó Stuckler, ha llevado a ambos autores a extraer una clara conclusión: “Las recesiones son neutrales para la salud, el peligro son las decisiones que toman los políticos”.
Casos
como el de la Gran Depresión que se desató a finales de los años
veinte, ilustró el investigador, llevaron incluso a una caída del 10% de
la mortalidad: “Por ejemplo, porque al no tener dinero, la gente dejó
de coger el coche, y se redujeron las muertes en carretera”.
El problema llegó a la hora de aplicar las recetas para el crecimiento: mientras
que ciertos estados de EEUU abrazaron la inyección del New Deal, otros
prefirieron apretarse el cinturón. Y fueron estos últimos los que
resultaron perdedores en la carrera por la recuperación, debido a que en
condiciones de precariedad, aumentan las tasas de suicidio, de alcoholismo, de enfermedades coronarias y de otras epidemias, como la depresión.
... en Grecia la sanidad ha sufrido desde 2010 un recorte del 40%, lo que ha provocado un ascenso del VIH hasta el doble de las cifras anteriores, han brotado enfermedades como la malaria, que estaba controlada desde los setenta, empresas farmacéuticas han abandonado el país, por lo que ahora hay más de 200 medicamentos no disponibles, y se ha disparado el consumo de una droga llamada Sisa
(un derivado de la metanfetamina)”, relató Stuckler, que enfatizó la
idea de que al final, resultará más caro controlar esas enfermedades que
haberlas prevenido en su momento. (...)
Como ejemplo concreto de las
consecuencias de la funesta gestión en España, Stuckler se valió del
caso de Cataluña, que comenzó a privatizar sus hospitales en 2011, antes
que otras Comunidades.
“Desde entonces las listas de espera han aumentado un 45%, y las operaciones quirúrgicas se han reducido en un 15%”, ilustró
Stuckler, que también sacó a colación otros países que han privatizado
sus servicios sanitarios, como Reino Unido o Australia.
“Allí la
iniciativa ha sido un desastre: al final sale más caro,
porque han tenido que rescatar a hospitales, y los contratos en Reino
Unido tienen unos intereses tan altos que cuesta más pagarlos, hasta el
punto que algunos hospitales han cerrado”.
Dado que el grueso de los recortes
en España se ha comenzado a aplicar unos dos años después que en Grecia,
no resulta complicado imaginar dónde podríamos terminar una vez
transcurrido ese periodo de tiempo. “Es casi inevitable”, aseguró Stuckler. “Ya ha habido más de 400 suicidios, y están aumentando los niveles de alcoholismo, especialmente entre las mujeres.
Además, como consecuencia del copago, ya hay 180.000 personas que afirman tener una falta de atención sanitaria”.
Y eso dejando de lado factores sociológicos como el ascenso del grupo
neonazi griego Amanecer Dorado, que recuerda al auge de los fascismos el
siglo pasado, ocurrido precisamente tras una crisis: “Y la historia
suele estar condenada a repetirse”. (...)
“Hace falta que las movilizaciones sociales cristalicen en propuestas”, apuntó, para concluir que “si la austeridad fuera un ensayo clínico, se habría parado por sus efectos secundarios mortíferos” (ICEA, Economía Crítica y Crítica de la Economía, 04/07/2013)
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