"Lo que está ocurriendo con el Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), la institución más emblemática de la investigación
española —genera el 20% de nuestra producción científica— es
representativo de la tragedia del sector investigador e innovador.
Ningún político ha considerado oportuno manifestarse en contra de los
recortes indiscriminados que pueden llevar al CSIC al cierre.
Desde 2008
las transferencias ministeriales a dicho organismo han caído un 31% y
los recursos obtenidos por la propia institución han caído un 35%. La
diferencia acumulada entre ingresos y gastos desde 2008 es de 393
millones de euros, a pesar de que los gastos se han reducido en 163
millones.
El director de la institución ha definido la agónica situación del
Consejo como “un cataclismo”. Otras instituciones de investigación están
en una situación todavía más crítica. El retroceso no afecta solo a la
investigación financiada con fondos públicos. En el informe de COTEC de
este año, recién publicado, se señala que “la crisis ya ha destuido
gran parte de la escasa capacidad investigadora de las empresas
españolas, deteriorando gravemente la competitividad del país”.
Según
COTEC el número de empresas con actividades innovadoras se redujo en
España un 43% entre 2008 y 2011, mientras que el de empresas con
actividades de I+D lo hizo un 35%. ¡Bienvenido, mister Adelson, para usted sí que habrá dinero! (...)
Escribió Antonio Machado en su Juan de Mairena “¿Se ahorca aquí a un
inocente? / Aquí se ahorca, simplemente”. Nadie alza la voz para
justificar los recortes en I+D y en innovación, pero tampoco para
criticarlos.
La maquinaria presupuestaria de Hacienda prosigue su tarea
sigilosa y terrible. No se “quiere” dañar a la ciencia. Nadie “cree” que
eso sea bueno. Pero todos cumplen órdenes y el mal se extiende de
manera que puede ser ya irreversible. Banalmente, diría Arendt." (
César Molinas
, El País, 17 JUL 2013 )
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