"Seguramente si dijéramos que los ricos roban a los ciudadanos, nos llamarían, como poco, populistas y demagogos. (...)
¿Quién nos roba? Las empresas presentes en los
llamados paraísos fiscales (el 94 por ciento de las del Ibex 35); las
que, como Zara, facturan sus ventas por internet desde Irlanda o las
que, como Microsoft, tributan en Irlanda las ventas digitales de
software fabricado en España; también los multimillonarios que controlan
las Sociedades de Inversión de Capital Variable que solo tributan un
máximo del 1% sobre sus beneficios.
Según los técnicos de Hacienda, la
mayor parte del fraude fiscal en España (que equivale a un 23% del PIB)
es responsabilidad de la banca, las grandes empresas y las grandes
fortunas individuales.
¿Por qué nos roban?
Porque los diferentes gobiernos españoles han gobernado a favor de los
ricos legislando para facilitar el fraude, dirigiendo casi toda la
presión fiscal sobre los que menos tienen y promoviendo diferentes
amnistías fiscales. (...)
¿Cuánto le cuesta a cada ciudadano el fraude fiscal? Unos 2000 euros al año.
¿Quién paga más?
Los que tienen una nómina y ganan menos de 33.000 euros al año a través
del IRPF y los falsos autónomos obligados a renunciar a sus derechos
laborales.
¿Cuál debería ser la primera medida de un gobierno democrático sin más aspiraciones que proteger a las mayorías sociales? Hacer una reforma fiscal progresiva que dirigiera la carga fiscal sobre los ricos y reforzar la inspección de Hacienda.
¿Cómo llamarían a ese gobierno todos los medios propiedad de los ricos? Ya se lo han oído a Cospedal: demagogo y populista. Así llamarán a todo el que haga lo que hay que hacer." (Público, 01/07/2013)
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