23.7.13

Un proceso de colonialismo interno parece estar emergiendo dentro de la UE. Este proceso se ve agravado por el “divorcio ideológico” entre el Norte y el Sur

"Hasta aquí, he presentado los hechos (o mejor dicho las estadísticas). Según estas estadísticas, la opinión pública europea está cada vez más dividida en función de líneas territoriales. 

Las democracias en el Norte se han recuperado, llegando incluso a sobrepasar los niveles de confianza política y satisfacción con el sistema político de hace diez años; las democracias en el Sur sufren una caída en picado de los niveles de confianza y satisfacción política.


¿Cómo podemos interpretar estas cifras? Esta es la parte que requiere necesariamente cierta especulación (aunque contrastada), ya que no he realizado propiamente dicho un análisis causal de esta fisura democrática. Las sociedades del Norte de Europa están cada vez más complacidas con sus gobiernos y sus partidos, así como más satisfechas con sus democracias en términos relativos. 

Es complicado concebir como las sociedades del Norte de Europa pueden estar complacidas teniendo en cuenta la dramática situación que atraviesa la UE: devastada por la estagnación económica, los niveles crecientes de desigualdad, el debilitado estado del bienestar, las devaluaciones internas, los desarmados sindicatos, las frágiles perspectivas económicas, etc. 

En mi opinión, la razón por la cual las sociedades del Norte de Europa confían en sus representantes es, sencillamente, por qué se sienten representados y sienten que sus intereses han sido tomados en cuenta. ¿Cómo explicar dicha percepción? Porque los gobiernos del norte de la eurozona están desarrollando una política económica basada en la austeridad que tiene sus efectos más visibles en el sur, y no en sus países respectivos. 

Las sociedades del Norte de Europa se oponen a continuar con los rescates para los países del sur porqué consideran (erróneamente) que esos rescates constituyen la forma de hacer pagar a los países del sur sus deudas con los impuestos de los del norte. 

Los gobiernos a favor de la austeridad conquistan a sus votantes con discursos sobre la necesidad de imponer austeridad y disciplina fiscal a los gobiernos derrochadores del sur, circunscribiendo sus acciones para salvar el dinero de los contribuyentes del norte; pero al mismo tiempo, esos mismos gobiernos amasan los beneficios intencionales (prestando al tipo de interés del mercado) o involuntarios (pagando muy poco por su propia deuda) a raíz del estado de las finanzas públicas en los países del sur afectados por la crisis de la deuda.

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