"La subida
limitada de algunos impuestos, tanto a nivel de España como de
Catalunya, ha generado una previsible movilización de los súper ricos,
los ricos y las clases medias de rentas altas en contra de estas
subidas, con el argumento de que estos grupos sociales ya están entre
los que pagan más impuestos de la UE.
Así, La Vanguardia, un
rotativo de orientación neoliberal y conservadora, instrumento del mundo
empresarial en Catalunya, respondía a las propuestas de incremento
impositivo por la Generalitat con un titular en el que señalaba que los
impuestos en Cataluña y en el resto de España ya eran los más elevados
de la Unión.
Tal aseveración, sin
embargo, no es creíble. Para analizar la veracidad del argumento hay que
estudiar los tipos de impuestos que pagan los diferentes sectores.
Empecemos por el IRPF, impuesto sobre los ingresos individuales. Como
estos ingresos pueden proceder del trabajo o de la propiedad, es
importante analizar por separado como tributan las rentas del trabajo y
como lo hacen las rentas derivadas del capital.
En este último caso
(cuando las rentas derivadas de acciones y dividendos, títulos de deuda
pública o privada y/o fondos de pensiones, de vida o de accidentes), los
propietarios de este capital pagan un «tipo nominal», es decir, un tipo
que en teoría es del 21% cuando los ingresos son inferiores a los 6.000
euros, del 25% cuando las rentas son oscilan entre los 6.000 y los
24.000 euros y de un 27% cuando son superiores.
Todos estos gravámenes
son mucho menores que los que se aplican a las rentas del trabajo. Este
trato diferenciado de la carga impositiva es un indicador de la enorme
influencia que la población súper rica tiene en las instituciones del
Estado.
Pero los súper ricos
(grandes fortunas) y los ricos no declaran la mayoría de sus ingresos
vía IRPF. Cuentan con asesores fiscales para evitar el fisco. Uno de los
mecanismos empleados son las sociedades de inversión de capital
variable, conocidas como SICAV, para las que la carga impositiva es
mínima.
Estos fondos están enormemente concentrados, como reflejo de la
polarización de las rentas que existen en Catalunya y en el resto de
España. 3.000 SICAV en España (que pertenecen mayoritariamente a las
grandes fortunas) tienen 23.000 millones de euros y son gestionadas por
los grandes bancos, como el BBVA o el Santander.
La banca es, por
cierto, el colectivo a través del cual se produce mayor evasión fiscal. Y
una manera de demostrar la existencia de esta evasión (que puede ser
incluso legal, aunque la mayor parte sea ilegal) es a través de los
paraísos fiscales, y Luxemburgo es uno de los más utilizados.
Este país
es uno de los centros de mayor gestión de fondos financieros (después de
Estados Unidos) debido a que es un paraíso fiscal. Luxemburgo, miembro
de la UE, ha liderado, junto con Alemania, las políticas neoliberales de
la UE y de la eurozona, y ha presionado a España para que haga
dramáticos recortes (para que el Estado pague la deuda a sus bancos que
depositan el dinero en Luxemburgo).
Este país, portavoz del pensamiento
neoliberal, ha sido uno de los que más ha promovido la libertad de
movimiento de capitales financieros dentro de la Unión, de modo que se
ha beneficiado a costa de otros. Su prima de riesgo respecto a Alemania
es nula y su deuda pública es el 18% del PIB.
Esto se debe en parte a
que absorbe capitales de países periféricos, como Catalunya y el resto
de España, que se escapan de pagar impuestos y fuerzan a sus respectivos
países a endeudarse.
Otro destino de los
fondos que evaden el fisco español es la banca suiza, la cual ha
adquirido una gran visibilidad como consecuencia de las declaraciones de
Hervé Falciani, empleado del HSBC, que ha obtenido la lista e
información de 130.000 cuentas de evasores de varios países, incluido
España, lista que el Estado tiene y debería hacer pública.
Pero hay otras maneras
de evitar el fisco. Según la información provista por Hacienda, sólo el
3% de los contribuyentes declara ganar más de 600.000 euros al año, lo
cual es increíble, y sólo 3.000 personas declaran ingresar al año más de
un millón de euros, otra cifra tampoco creíble. En realidad, el
sindicato de los técnicos de Hacienda, GESTHA, ha mostrado que tres de
cada cuatro pequeños empresarios y autónomos declaran ingresar menos de
mil euros al mes.
Durante años, los empresarios y autónomos han
declarado ingresos menores que los trabajadores. Esta situación se da en
toda España, y es una de las causas por las que los ingresos del Estado
y de la Generalitat de Catalunya) sean tan bajos." (Artículo publicado por Vicenç Navarro, cuya versión original se
publicó en catalán en el semanario EL TRIANGLE, 18 de julio de 2013, en vnavarro.org, 05/08/2013)
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