"Mariano Rajoy y Artur Mas dicen no saber nada de los
escándalos que les acechan. Ambos trasladan todas las responsabilidades a
sus tesoreros. Tras meses de silencio, el primero solo reconoció ayer
que se había equivocado al confiar en un «falso inocente», mientras
nuestro president únicamente aceptó lo inevitable.
Si hay condena
CDC devolverá el dinero, pero descarta por completo dimitir. La verdad
es que, en este terreno, Rajoy juega con algo ventaja, pues al caso Bárcenas todavía le queda un largo periplo hasta que el magistrado Pablo Ruz emita un auto dando por finalizada su labor.
En cambio, la instrucción penal del caso Palau está lista para juicio y las conclusiones del juez Josep Maria Pijuan son demoledoras para el partido de Mas.
(...) tienen razón Rajoy y Mas cuando insisten en que hay que
respectar la presunción de inocencia, que la acusación tiene que
demostrar la culpabilidad y que, en el caso Palau, el demoledor
auto judicial no es definitivo. Ahora bien, el presidente del Gobierno
no puede ignorar que se ha quedado sin autoridad y que su marcha sería
el primer gesto de la regeneración democrática de la que nos habló ayer.
Igualmente, tampoco es admisible que Mas anuncie que no va a
asumir ninguna responsabilidad política si en el juicio CDC fuera
condenada como partícipe a título lucrativo.
Su dimisión como president
de la Generalitat es una exigencia que, llegado el caso, toda la
oposición, incluida ERC, debería hacer, más si cabe cuando tanto apela
hoy el soberanismo a la radicalidad democrática." (Joaquim Coll, 02/08/2013)
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