“El fondo y gente como yo
nos enfrentamos a la linea alemana durante unos años pero
infravaloramos la capacidad de aguante del pueblos como el español;
pensabamos que habria mas protestas”, me dijo ayer en una entrevista que
publicaremos en La Vanguardia Adam Posen , del Peterson Institute, que
ha publicado criticas demoledoras contra la estrategia alemana en la zona euro.
“Pero llegas un momento en el cual tienes otras cosas que hacer que
pensar en la zona euro; hubo formas de resolver la crisis mucho menos
dolorosas pero se ha optado por los ajustes de salarios”.
En una conferencia sobre la via de salida de la crisis de la zona
euro, el responsable del FMI en Europa Reza Moghadam, asemejó la crisis
de la zona euro a un cubo de Rubik con decenas de componentes que
deben alinearse para que se resuelva.
Recordé una conversación que
mantuve el año pasado en Washington con Jay Sambaugh economista de la
Universidad de Georgetown, otro crítco a las sádicas recetas alemanas
que advertia en su paper Euros’s three simulteaneous crises que no solo eran componentes diferentes sino
que cada uno, al colocarse en su sitio , desplazaba los demas,
haciendo diabólicamente dificil la resolución del puzzle.
Por ejemplo,
para cerrar la brecha de competitividad necesitas caidas de precios.
Pero para bajar deuda necesitas subidas de precios etcetera. . Y
reflexioné que lo único discutible de la metáfora de Reza Moghadam es
si el puzzle del euro no es un cubo de Rubik mal diseñado (quizás con
intención) para que, por muchas vueltas que le des , no salga ninguna
solución al menos sin infligir un dolor horroroso al jugador, quizás
rompiéndole los dedos o arrancándole las uñas.
Hice una pregunta al respecto a Moghadam, (puede verse en este video; la penúltima pregunta, cerca del final) observando
que la mayoría de la gente cuando tiene entre sus manos un cubo de
Rubik, lo manosean con creciente impaciencia durante una hora o así ,
luego llegan a la conclusión de que no puede resolverse y lo tiran a la
papelera.
En el caso de España el cubo de Rubik, trucado para frustrar y
torturar al jugador, parecía una perfecta metáfora para la dificil
sostenibilidad de la deuda pública, que ha subido del 40% del PIB al 100
% del PIB en cinco años. Para bajar esa deuda frente al PIB sin pasar
por una vía crucis interminable de austeridad y recortes al estado de
bienestar, haría falta crecimiento y, preferiblemente una buena tasa de
inflación.
Pero, pese a las repetidas referencias a la recuperación en
esta asamblea (Luis de Guindos insiste aquí en Washington en que la
recesión ha terminado aunque la crisis no), el fondo prevé un
estancamiento de facto de la economía española hasta el 2018 (un
crecimiento medio anual entre el 2012 y el 2018 del 0,155%). O sea que
la recesión ha muerto, long live the stagnation.
Esto,
combinado con una probable deflación, precios descendentes, (España es
el país europeo más vulnerable a la deflación tras Grecia, según el FMI)
hará muy difícil hacer sostenible la deuda pública. Pero en este puzzle
imposible, el bajo crecimiento y la deflación forman una parte
integral de la estrategia de devaluación interna y reducción del déficit
por cuenta corriente.
Es decir que para colocar ese componente del cubo
de Rubik en su sitio necesitas precios y salarios a la baja y
necesitas adoptar políticas que bajan la demanda interna para que no
reaparezca el déficit por cuenta corriente.. (...)
“España
probablemente es un buen ejemplo de la destreza con al que el cubo de
Rubik puede ser alineado”, dijo Moghadam. Habrá diez años más de ajustes
duros, cero crecimiento y paro record, eso sí.
Lo reconoció off the
record otro técnico del fondo en un briefing turbulento en el cual se
produjo una rebelión de loso periodistas españoles por la insistencia en
que España debe recortar salarios otro 10% (los periodistas de base en
España entendemos mucho mejor que los técnicos del fondo como son los
recortes de salarios nominales). (...)" (Andy Robinson ,La Vanguardia, en Rebelión, 13/10/2013)
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