3.10.13

La instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo 300.000 puestos de trabajo directos

"Hay consenso en la izquierda sobre la necesidad de crear un nuevo modelo productivo que permita un desarrollo económico centrado en la dignificación del trabajo y en la sostenibilidad ambiental. (...)

La propuesta es impulsar una reconversión del actual modelo energético basada en la reducción de la dependencia de la generación centralizada de energías basadas en combustibles fósiles  y sustituirlo por un modelo descentralizado de generación, preferentemente  basado en el aprovechamiento de la energía solar y, en menor medida, de sistemas intercomunicados de energía eólica.

Edificios, grupos de edificios y casas aisladas deben y pueden convertirse en centros generadores de energía tendencialmente autosuficientes e interconectados entre sí, por ejemplo para concentrar y maximizar los sistemas de almacenamiento. 

Las mancomunidades, los distritos y las ciudades de tamaño pequeño y medio deben instalar centros de generación locales basados en el aprovechamiento de recursos locales – restos agrícolas, desechos de la madera, huertos solares cuando así lo permitan las condiciones espaciales y climáticas, energía eólica de dimensión local etc..

Las instalaciones de combustión con una potencia térmica nominal superior a 20 MW eran en 2008 responsables del 21,7% de las emisiones de forma que su sustitución progresiva por sistemas descentralizados de generación reduciría la factura energética responsable de una buena parte del déficit comercial.

También contribuiría a reducir las emisiones de gas invernadero a un ritmo de 4 toneladas de CO2 por cada 4 kw de potencia instalada, generaría una caída drástica del gasto energético de las instituciones, las familias y las PYMES, reduciría la dependencia de la sociedad de las multinacionales de la energía y crearía un núcleo importante de puestos de trabajo estables en los entornos locales, vinculándolos al tejido humano y natural comarcal.

 Además, implicaría el desvío de una buena parte de las subvenciones que  hoy reciben las energías no renovables –carbón, nuclear etc.- para la creación del nuevo sistema energético.

 Actores 
Sólo la instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo, y sin tener que realizar inversiones muy importantes, al menos 300.000 puestos de trabajo directos de cualificación media y media alta a lo largo de un mínimo de cuatro años. 

A esto habría que sumarle un número indeterminado de puestos de trabajo destinados a mantener, actualizar, comercializar y reparar este tipo de instalaciones pequeñas y de tamaño medio.

Al requerir de relativamente pocas inversiones y preferentemente cualificaciones prácticas de dificultad media, puede dar trabajo inmediato a muchos de los 200.000 trabajadores especializados vinculados a la construcción ( “Trabajadores de acabado de construcciones y asimilados, pintores etc.” y  “Trabajadores en obras estructurales de construcción y asimilados”) que  han sido arrojados al desempleo por la crisis.

 La mayoría son/eran asalariados de PYMES o trabajadores por cuenta propia (preferentemente en Levante, las Islas y la periferia de las grandes ciudades). Su orientación política conservadora puede sufrir una rápida erosión si la propuesta va acompañada de un programa de izquierdas amplio y coherente: financiación pública, políticas laborales activas por parte de los Ayuntamientos, de conciliación entre vida laboral y familiar etc. 

El -hoy escaso- empresariado que desarrolla productos y servicios de alto valor añadido en este campo, podía aumentar rápidamente con políticas de desarrollo industrial y tecnológico.  Este yacimiento de empleo tiene muchos puntos de contacto con el sector de la construcción que debería sufrir una reconversión igual de radical basada, entre otras cosas, en la mejora del aislamiento de edificios.

Las mayores resistencias van a proceder de los lobbies energéticos vinculados a las grandes plantas de generación y a las grandes líneas de distribución de energía.(...)

 Los sistemas energéticos centralizados dan empleo hoy a unos 65.000 trabajadores (un 0.4% del empleo total), la mayoría fácilmente reciclables a proyectos como este. Además, una parte de ellos va a seguir siendo necesarias para mantener  algunas infraestructuras de generación centralizada. 

El proyecto generaría un número indeterminado de puestos de trabajo vinculados a la actividad forestal y agrícol, crearía espacios de aproximación entre sector primario y sector industrial prometedores para la reconversión del primero y perfiles laborales y empresariales mixtos vinculados al sector de la construcción y el aislamiento edificios. Este modelo forma parte de un proyecto más global de redefinición de los espacios productivos y residenciales (ver abajo). 


Depositaría en los municipios y en las comunidades de vecinos una buena parte de la gestión de los procesos de generación y de consumo de energía, permitiría a los ciudadanos y principales usuarios intervenir en su gestión directa y fomentaría unos consumos más responsables.

El nuevo sistema sería más intensivo en trabajo que en capital, lo cual haría disminuir la productividad aparente. Sin embargo debajo de esta reducción se escondería una mayor eficiencia en valores de uso y no es de descartar un aumento de la productividad total de los factores debido a la fuerte reducción de la factura energética, especialmente si se combina con un cambio de la geografía productiva del país y a un revisión de los grandes paradigmas de la movilidad (ver abajo). 

Sería una aportación importante a la construcción de una economía solidaria puesto que tanto los procesos de producción como de consumo de energía estarían en manos de mancomunidades, comunidades de vecinos y gobiernos regionales antes que en manos de multinacionales, y sin que esto signifique que todas las empresas implicadas tengan que tener una titularidad pública.(...)


Para llevar adelante este proyecto la izquierda tiene que lanzar iniciativas para la creación de redes de profesionales (ingenieros, arquitectos, sociólogos etc.) comprometidos con un proyecto de este tipo, hacer propuestas de planes de estudio en las universidades, proponer foros, seminarios y mesas temáticas para ir haciendo converger a colectivos especializados de profesionales críticos y crear bolsas de empleo vinculadas a los gobiernos regionales comprometidos con un proyecto así. 

Muchos profesionales especializados hoy considerados “sobrecualificados” podrían hacer aquí una aportación inestimable al desarrollo de la sociedad.(...) Es necesario empezar a crear redes a partir de los sectores empresariales innovadores potencialmente implicados, representantes de los trabajadores, mesas de profesionales y universidades públicas etc. que puedan ser transformables en grupos de presión sobre los gobiernos regionales.

 Su capacidad de ofrecer salidas realistas a la situación creada tras e el crack de 2008 puede provocar un vuelco político para la izquierda menos imposible de lo que parece."      (Armando Fernández Steinko, Cambio de modelo productivo, 26/09/2013)

No hay comentarios: