31.10.13

La recesión continúa y ya estamos al borde de la deflación

"Mentirosos, irresponsables y desalmados han llevado a la miseria a los más desfavorecidos y  aplastado a la clase media con impuestos confiscatorios. Estos son las calificaciones que merecen Rajoy y sus secuaces mientras festejan hipócritamente el engaño a un pueblo al que no sólo no han sacado de la recesión, sino que lo han llevado al borde de una deflación que traerá más pobreza, dolor y lágrimas.

 Las cifras de PIB y empleo del tercer trimestre de 2013 son manifiestamente incompatibles. Una destrucción de empleo de 70.000 personas en términos desestacionalizados no es compatible con una subida (aunque sea marginal) del PIB, subida que, comparada con la caída del 98% de sus componentes, no es ya que sea incompatible, sino que es un imposible metafísico, como explicaré después.   (...)

Pero es lo que hay, la nueva terna ha batido todos los récords de endeudamiento. En sólo 18 meses, la deuda ha crecido en 333.000 millones de euros -deuda pública total, no solo la computable-, es decir, el 32,6 % del PIB, que es la cifra más alta jamás conocida. 

Y eso a pesar de que han elevado los impuestos a un nivel confiscatorio, han recortado salarios, pensiones, paro y todo tipo de ayudas llevando a la miseria a más de 3 millones de personas.

 Y van a seguir recortando: no tienen dinero para mantener el despilfarro y la corrupción del modelo de Estado que los mantiene en el poder, por lo que el endeudamiento seguirá subiendo sin pausa. (...)

La destrucción de empleo después de 66 meses de caídas continuadas sigue a un ritmo inasumible: 500.000 personas hasta septiembre y más de un millón desde que Rajoy es presidente, que coincide con la pérdida de cotizantes de la Seguridad Social: un millón cien mil. Y si entramos en la letra pequeña, el tema es aún peor: el trabajo se está precarizando a toda velocidad.

 El número de contratos indefinidos en el tercer trimestre se redujo en 146.300 personas y aumentó en 169.500 el de contratos temporales. Dicen que el número de hogares con todos los miembros en paro se reduce en 13.400, pero resulta que la cifra  total de hogares ha caído en 48.800, es decir, que hay un incremento de 35.400. (...)

¿Cómo es posible que la bolsa suba cuando los resultados de las empresas del Ibex son los peores del mundo occidental? La razón es simple: la entrada de dinero especulativo, por la enorme cantidad de liquidez existente, pero sin trasladarse al mercado de deuda. Y eso sólo tiene una explicación: la nula confianza en la recuperación de la economía española, algo que se observa también en el mercado inmobiliario. 

En este sector, el interés inversor no se traduce en el cierre de más operaciones (siguen al mismo ritmo que años anteriores) por la sencilla razón de que los precios pedidos por los bancos están muy lejos aún de lo que piensan los inversores, que esperan bajadas importantes (2).

Y en esta misma línea, Rajoy y sus secuaces nos dicen que “la recesión ha terminado, crecemos al 0,1%”. Pues si la recesión ha terminado, el resultado de sus grandes bancos, principales responsables de la misma, debería haber mejorado y no ser “un p…. desastre”. Su comodín estrella es la exportación, pero si analizamos la situación hoy, la tasa de crecimiento de las exportaciones es la tercera parte que con su predecesor.

 Además, en el tercer trimestre de este año las tasas han caído a la mitad respecto del trimestre anterior, y la aportación del sector exterior al PIB permanece estancada en 2 puntos. Pero lo más grave es la brutal caída de la inflación, que de junio a septiembre ha pasado del 2,0% al 0,3% y que presentan como un éxito, cuando  es un auténtico desastre.

 “España está al borde de la tumba de la deflación”, afirmaba el Daily Telegraph la semana pasada. El pasado mes de agosto, Juan Laborda señalaba que “España ha entrado en deflación por endeudamiento”. Ante impuestos y subvenciones constantes, el IPC lleva ya varios meses en negativo, y eso es una deflación en toda regla. (...)

La combinación de deuda y deflación es la que provoca el mayor daño, porque una deflación causada por deuda reacciona sobre la deuda.

Y aquí aparece lo más grave: la liquidación de deuda no puede mantenerse a la vez que la caída de precios, y entonces se produce la clave de la depresión: cuanto más pagan los deudores, más deben. “Mientras más se incline el barco de la economía, su tendencia será a inclinarse más.

La tendencia no es a enderezarse a sí mismo, sino a volcarse.” La deuda actual pública y privada en España es la más grande jamás conocida, tanto nominalmente como en la realidad, y a menos que se evite la caída del nivel de precios –y la política de estos insensatos es justo la contraria, mas deflación salarial y de todo tipo– la recesión tiende a profundizarse en una espiral viciosa que acaba en la quiebra, en desempleo y en hambre. (...)

No estamos saliendo de la recesión ni vamos a salir porque, en primer lugar, lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. ¿Por qué no puede ser? Porque ningún país puede salir de una recesión con un despilfarro anual equivalente al 10% del PIB oficial por un Estado que no se puede financiar y que es corrupto, y con un sistema financiero que nos ha costado ya más de 40.000 millones e inmovilizado recursos y avales por 280.000, y aun así es inviable en una buena parte.

Porque es imposible sin financiación a familias y pymes, o con tipos de interés de 12 al 16% a los clientes solventes; porque es imposible hacerlo a fuerza de aplastar a la mayor parte de su población a impuestos y tasas y reduciendo los salarios, teniendo en cuenta que el 60% de la población ocupada es ya mileurista o menos, con la mediana o valor central en 800 euros (tenemos ya los salarios más bajos de Europa); o con la electricidad, el gas y las telecomunicaciones al doble de sus principales competidores, etc.

Muchos analistas aplauden las medidas del Gobierno de más impuestos, menores salarios y recortes drásticos a los más débiles. Que estos seudoexpertos pasen por alto que la política fiscal confiscatoria, el déficit de las Administraciones Públicas y la ausencia de crédito hacen imposible cualquier salida de la crisis no sólo es impresentable, además es canallesco.

Y, en segundo lugar, no estamos saliendo de la recesión porque las cifras independientes así lo demuestran

 Para empezar, en un escenario macro, la discrepancia entre los datos de los resultados económicos de las empresas de todos los sectores (industria, servicios, exportación, es decir, una muestra del 20% del PIB) obtenidos por la Central de Balances del Banco de España, por un lado, y el excedente de explotación publicado por el INE, por otro, tienen que discurrir en forma paralela porque miden básicamente lo mismo; sin embargo, han seguido caminos diferentes desde 2008. Y como eso es imposible, la cuestión es: ¿de quién se fían más ustedes? 

 En el primer trimestre de este año, la encuesta de la Central de Balances dio una caída de la economía en tasa interanual del -5,6%, la Contabilidad Nacional del -2%. En el segundo trimestre, las cifras fueron -3,8% y -1,8%, respectivamente.

Y respecto al 0,1 positivo del tercer trimestre, no coincide con ningún indicador de actividad y demanda. (...)"             (Roberto Centeno, El Confidencial, 28/10/2013)

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