"(...) De hecho, según los datos de la Confederación Europea de Cooperativas
Industriales y de Servicios (Cecop-Cicopa), España lidera la
recuperación de empresas por parte de los trabajadores en el territorio
de la UE.
El año pasado, las federaciones nacionales de cooperativas
documentaron cerca de 150 casos en los 28 países que conforman la Unión,
de los que la mitad, 75, se dieron en España, el país con la segunda
mayor tasa de paro comunitaria, tras Grecia.
Un modelo que, como apuntó
Paloma Arroyo, directora de la Confederación Española de Cooperativas de
Trabajo Asociado, «permite, al mismo tiempo, generar riqueza local y
que los trabajadores tengan control tanto de sus vidas como de sus
empresas». (...)
«¿Cómo nos hemos repartido los cargos? ¡Todos a trabajar!»
En vez de darse por vencidos, cuando la dirección de la factoría de
aglomerados Privilege, con sede en Narón, anunció el concurso de
acreedores, la plantilla se puso manos a la obra para no dejar la
oportunidad de salvar la empresa. Con sus propias indemnizaciones y en
el paro formaron una sociedad limitada, Seaquarz, y presentaron su
propia oferta y plan de viabilidad al proceso de subasta de las
instalaciones (...)
Aseguran que no son empresarios al uso. «¿Cómo nos hemos repartido los cargos? ¡Todos a trabajar!», bromean.
«La fórmula cooperativa es de las mejores para afrontar una crisis»
El de Metal Unión es el mejor ejemplo de que esta crisis no es la
primera en barrer empresas. A los socios de esta cooperativa les tocó la
del 92, cuyos coletazos los dejaron sin trabajo dos años más tarde.
Aunque la compañía para la que trabajaban tuvo que cerrar por quiebra,
los trabajadores entendieron que, dimensionando la actividad, podía ser
rentable.
«Nos parecía lo más adecuado, porque era una forma de crear
autoempleo», explica Antía Fernández, socia fundadora de la cooperativa
junto a otros siete compañeros. Hoy, solo quedan tres, y las vacantes se
han ido cubriendo con asalariados que, aunque podrían convertirse en
socios, aún no han dado el paso, ya que deberían hacer una aportación al
capital social y asumir los riesgos de los socios de no cobrar el mes
que vayan mal dadas.
Fernández defiende, pese a todo, las bondades de la
fórmula cooperativa: «Es de las mejores para afrontar una crisis». Solo
así se explica que una empresa que se dedica a montar hormigoneras
sobre camiones haya salido intacta del tsunami del ladrillo.
«Pasamos de
fabricar 50 hormigoneras al año a la mitad, pero nos hemos abierto a
otras actividades y tenemos clientes porque, en vez de cargar un 50 % al
producto, le aplicamos un 20. No aspiramos al beneficio puro y duro,
sino a un sueldo digno y ser felices en el trabajo», remarca.
«Un buen día llegamos y nos encontramos con que la puerta estaba cerrada»
«Algo nos olíamos, había desavenencias en la dirección, pero un buen día
llegamos y nos encontramos con que la puerta estaba cerrada». Marcos
Jalda rememora cómo el cierre de Maquipes lo dejó a él y a otros veinte
compañeros, literalmente, en la calle. Pero sus móviles no dejaron de
sonar: «Los clientes seguían llamando y eso nos animó».
La perspectiva
de que el nicho de negocio seguía ahí, a su alcance, hizo que siete de
ellos decidieran finalmente dar el paso y arriesgar su dinero en
constituir una cooperativa, Zero-Pro, que fabrica maquinaria para la
industria de la alimentación y que nació en la antesala de la crisis, en
junio del 2008.
Jalda reconoce que los tres primeros años fueron
complicados, al tener que amortizar la inversión en maquinaria, pero que
nunca les ha faltado carga de trabajo: «Tenemos las mesas llenas de
presupuestos», apunta, y asegura que si no salen más proyectos es,
simplemente, porque los clientes no consiguen que nadie financie las
compras.
... el núcleo de la cooperativa se mantiene intacto con los mismos socios
que la fundaron, ya que recurren a subcontratas cuando tienen picos de
producción
La fe ciega de 44 operarios salva una compañía de «una gestión nefasta»
Cuando hace año y medio la falta de crédito -y «una
gestión nefasta», según los trabajadores- empezó a estrangular a
Grafinsa, la plantilla de la que estaba considerada la mejor empresa del
sector en España y una de las mejores de Europa, no se quedó de brazos
cruzados.
Convencida de que la compañía era viable, se impuso como
deberes no dejarla morir. Peregrinaron de puerta en puerta en busca de
soluciones, se manifestaron y hasta protagonizaron una huelga para
llamar la atención de las administraciones. Todo en vano porque la
suspensión de pagos y posterior entrada en liquidación fue inevitable.
Pero su fe ciega en la viabilidad del proyecto,
en la que terminó creyendo también el juez, les ha llevado a apostar su
dinero para salvar 44 puestos de trabajo, tantos como integrantes de la
plantilla se han convertido en socios de Vicusgraf, que es como han
bautizado a la recién nacida sociedad.
La han comprado por 2,8 millones,
que son los créditos que se han subrogado. Los 250.000 euros que tienen
que poner ya corren por cuenta de sus indemnizaciones que, junto con la
venta de alguna maquinaria que les sobra, les permitirá también comprar
las primeras materias primas. Empiezan con buen pie porque ya han
recibido el primer pedido." (La Voz de Galicia, 18/11/2013)
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