"(...) El empleo como autónomos o en cooperativas es, en ocasiones, el único camino a seguir para los empleados de las empresas que quiebran.
Autogestión
El diario i Efimerida ton Sintaktón es uno de los ejemplos más exitosos de este fenómeno.
Fue lanzado el 5 de noviembre del año pasado con cerca de 120 empleados
–entre periodistas, técnicos y administrativos– que se habían visto
afectados por la suspensión de pagos del Eleftherotypia, un
periódico de tradición izquierdista.
Desde entonces, una junta elegida
por la asamblea general, a la que pertenece la totalidad del capital,
gestiona lo que se ha convertido en un diario de referencia, definido
por los cooperativistas como “nuestra propia respuesta a la crisis”.
En Tesalónica, tomando como referencia el modelo de las fábricas
recuperadas en Argentina, los trabajadores de la empresa de materiales
de construcción Vio.Me decidieron organizarse tras la quiebra. La cooperativa, que fue visitada en junio por la periodista Naomi Klein, funciona desde febrero con buenos resultados.
En Atenas florecen numerosas iniciativas a menor escala,
entre ellas cafeterías autogestionadas como To Pangaki. El local aloja
además actividades culturales y el excedente, tras pagar los sueldos, se
destina a apoyar proyectos afines. Pero también se ofertan otros
servicios: Sinápiro es una cooperativa de joyeros que organiza
seminarios de arte.
Por su parte, Collective Courier fue formada por repartidores en paro que ahora ofrecen servicios de mensajería
e incluso cubren encargos en el extranjero. Sin embargo, otras
iniciativas cooperativistas se basan en el trabajo voluntario. Es el
caso de Svura (Peonza), un grupo de consumo que echó a andar en marzo.
“El objetivo es mantener los precios lo más bajos posible, así que al
coste del productor, con el que tratamos directamente, le sumamos sólo
un 10% para cubrir gastos de alquiler y electricidad”, explica una
voluntaria del grupo habitual, que oscila entre 15 y 25 personas. El
objetivo del colectivo es “tejer poco a poco la red de una nueva
sociedad, aquí y ahora, en la que sean clave la solidaridad, la dignidad
y la participación activa de los miembros”.
Sus estantes cuentan con la producción de agricultores ecológicos
locales y camisetas y pósters cuya recaudación va destinada a la lucha
del movimiento zapatista en Chiapas. Pero también venden artesanía,
jabones y libros de segunda mano que, a través de asociaciones de
barrio, aportarán fondos a familias sin recursos en Grecia.
Además se
pueden adquirir productos manufacturados de pequeñas cooperativas que
elaboran conservas o pasta de dientes. Según una voluntaria, que habla
en nombre de la asamblea, desde la apertura de Svura se ha podido apreciar un aumento de interés por estas iniciativas que tratan de promover la justicia social
y formas de organización alternativa.
“Aunque –reconoce– el poder
adquisitivo de la gente es muy limitado a consecuencia de la crisis”. El
colectivo mantiene contactos con otros grupos de consumo y aspira a
formar una red de intercambio de servicios, en la línea de Skoros, una
iniciativa anterior a la crisis que promueve el trueque, o de los bancos
del tiempo surgidos a raíz de las acampadas en la plaza Sintagma. (...)" (Diagonal, 31/10/2013)
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