"Es sorprendente que en la extensísima literatura que se ha escrito sobre
las causas de las crisis actuales muy poco se ha centrado en el
conflicto capital-trabajo (lo que solía llamarse lucha de clases) y su
génesis en el desarrollo de tal crisis.
Una posible causa de esta
situación es la enorme atención que ha tenido la crisis financiera como
la supuesta causa de recesión actual.
Pero tal atención ha desviado a
los analistas del contexto, no sólo económico, sino político, que no
sólo determinó, sino que configuró tal crisis financiera así como la
económica, la social y la política. (...)
Veamos los datos. Durante el periodo post II Guerra Mundial, dicho
conflicto se mantuvo a través de un pacto entre el capital y el mundo
del trabajo que determinó que los salarios, incluyendo el salario social
(que se reflejó en el aumento de la protección social mediante el
desarrollo de las transferencias y servicios públicos del Estado del
Bienestar), evolucionaran acorde, predominantemente, con el aumento de
la productividad. Como consecuencia de ello, las rentas del trabajo
aumentaron considerablemente (...)
Este pacto social se rompió a finales de la década de los setenta y
principios de los años ochenta como consecuencia de la rebelión del
capital ante los avances del mundo del trabajo.
La respuesta del capital
fue el desarrollo de una cultura económica nueva basada en el
liberalismo, pero con una mayor agresividad, resultado, en aquel
momento, de su postura defensiva frente a los avances del mundo del
trabajo.
Su versión en políticas públicas fue lo que se ha llamado
neoliberalismo, que tenía como objetivo recuperar el terreno perdido
mediante el debilitamiento del mundo del trabajo . A partir de entonces,
el crecimiento de la productividad no se traduciría tanto en el
incremento de las rentas del trabajo, sino en el aumento de las rentas
del capital.
Y esta respuesta, mediante el desarrollo de las políticas
neoliberales (que constituían un ataque frontal a la población
trabajadora), ha sido muy exitosa. Las rentas del trabajo descendieron
en la gran mayoría de países (...)
Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un componente clave para
disciplinar al mundo del trabajo. En todos estos países, el desempleo
aumentó enormemente. (...)
Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento de las rentas de
capital a costa de las rentas del trabajo, fue el origen de las crisis
económicas y financieras. La disminución de las rentas del trabajo creó
un gran problema de escasez de demanda privada, (...)
El segundo hecho fue el enorme
endeudamiento de la población, endeudamiento que retrasó el impacto que
el descenso de las rentas del trabajo tuvo en la reducción de la
demanda. Este endeudamiento fue facilitado en Europa con el
establecimiento del euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a
confluir los intereses de los países de la Eurozona hacia los existentes
en Alemania.
La sustitución del marco alemán y la de todas las otras
monedas de la Eurozona por la misma moneda, el euro, tuvo como
consecuencia la alemanización de los intereses monetarios.
El caso de
España es un claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido tan
bajo, facilitando el enorme endeudamiento de las familias (y empresas)
españolas, pasando así desapercibida la enorme pérdida de capacidad
adquisitiva de la población trabajadora.
Por otra parte, la gran acumulación de
capital (resultado de que la mayor parte del aumento de riqueza de los
países, causado por el aumento de la productividad, fuera
predominantemente a aumentar las rentas del capital en lugar de las
rentas del trabajo) explica el aumento de las actividades especulativas,
incluyendo la aparición de las burbujas, de las cuales las
inmobiliarias fueron las más comunes, aunque no las únicas.
La
rentabilidad era mucho más elevada en el sector especulativo que en el
productivo, el cual estaba algo estancado, como resultado de la
disminución de la demanda. El crecimiento del capital financiero fue la
característica de este periodo a los dos lados del Atlántico Norte,
crecimiento resultante del endeudamiento y de las actividades
especulativas. (...)
La gran ironía de estas predicciones es
que el que al final salvó a la banca alemana fue el Federal Reserve
Board (FRB), el Banco Central de EEUU. El modelo alemán basado en la
exportación hizo a la banca alemana enormemente vulnerable a ser
contaminada. Los bancos alemanes estaban masivamente intoxicados con los
productos especulativos de la banca estadounidense.
Grandes bancos
alemanes (como el Sachsen LB, el IKB Deutsche Industriebank, el Deutsche
Bank, el Commerzbank, el Dresdner Bank o el Hypo Real Estate) así como
las Cajas alemanas (como BayernLB, WestLB y DZ Bank) entraron en el
periodo 2007-2009 en una enorme crisis de solvencia, teniendo que ser
todos ellos rescatados, muchos de ellos, por cierto, con la ayuda del
FRB de EEUU.
La orientación económica, basada en la
exportación (algo típico del modelo liberal), había contagiado
profundamente al capital financiero alemán, como resultado de sus
inversiones financieras tanto en la banca estadounidense (llena de
productos tóxicos) como en los países periféricos llamados PIGS
(Portugal, Irlanda, Grecia y España) y más tarde GIPSI (con la
incorporación de Italia), llenas de actividades especulativas de tipo
inmobiliario.
En realidad la crisis financiera alemana y europea era
incluso peor que la estadounidense y, cuando la enorme burbuja
especulativa explotó (al paralizarse la banca alemana), apareció con
toda crudeza el enorme problema del endeudamiento causado por la
reducción de la demanda, al cual hice referencia en apartados
anteriores. (...)" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista EL VIEJO TOPO, octubre de 2013, en vnavarro.org, 22/10/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario