"(...) Lo que yo pienso que sucede (y es algo que ilustra bien la propia
trayectoria del Estado español) es que si no se encuentra una
alternativa más seria para cambiar las cosas y el panorama resulta
confuso, la gente resiste y protesta, pero de manera limitada. Hay
movimientos puntuales de protesta: por los desahucios, por los despidos,
por la privatización de la sanidad, por las subidas de las matrícula...
Pero ninguno de estos movimientos piensa que existe una posibilidad de
cambiar la situación hasta tal punto que pudiera volverse a organizar la
sociedad de una forma nueva.
Las protestas públicas más visible han
sido las de esos pobres gallegos, mayormente viejecitos, timados con las
preferentes, pero estoy seguro que habían sido votantes del PP (que por
eso manda en Galicia) y otra vez volverían a votarlo a pesar de la
forma desastrosa como ha llevado el PP las cosas; porque eso les da un
mínimo de seguridad
¿Pero eso quiere decir que estamos ya acostumbrados a la corrupción?
En
ese sentido sí que hay una demostración evidente, pues hay casos como
el de Mallorca donde la corrupción se ha mostrado sin ninguna duda; es
de los más claros y a los implicados ya los están mandando a la cárcel,
cosa que en Valencia todavía no ha sucedido. La gente acaba entendiendo
que la corrupción es algo natural en política.
Hay una frase de Gibbon
sobre la historia de la caída del imperio romano que dice: "La
corrupción es un signo evidente de la democracia". Es fácil distinguir
entre unos cuantos chorizos y la bondad de los otros o el mal gobierno y
el buen rey, por ejemplo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario