"(...) Alguien ha calculado que los
servicios energéticos para los ciudadanos han incrementado su precio en
un 50% en los últimos tiempos…
Se han encarecido mucho más, del orden del 80%.
Usted fue consejero
de la CNE y ha dicho que nadie sabe claramente lo que le cuesta a las
eléctricas fabricar un kilovatio/hora. ¿Eso deja la puerta abierta a
todo tipo de abusos?
No recuerdo haber dicho eso, pero si no
lo dije lo digo ahora. No sabemos lo que cuesta la producción de un
kilovatio/hora en aquellas centrales que son retribuidas a través de un
mercado que fue mal diseñado. Como no lo sabemos, tenemos que hacer
estimaciones, y las más sensatas muestran que en el segmento nuclear y
en el hidroeléctrico los márgenes son completamente intolerables.
En el
nuclear los márgenes pueden estar entorno al 200%. Y eso es así porque
las compañías productoras han recuperado sus inversiones por diferentes
vías, a través de pagos regulados, a través de indemnizaciones y a
través de la percepción durante muchos años de precios muy superiores a
sus costes.
En el sector de la gran hidráulica el
tema es tremendo. La producción de electricidad a partir de los
aprovechamientos hidroeléctricos es la transformación en electricidad de
un bien público, la fuerza cinética del agua, que dichas empresas
explotan por concesiones administrativas con fecha de caducidad
desconocida porque hay un maremágnum de contratos concesionales que no
se sabe si se han prolongado o no.
Lo único que sabemos es que desde
1900 no ha caducado cási ninguna concesión hidroeléctrica. Esas
centrales han estado recibiendo fondos por diversas vías: pagos
regulados, indemnizaciones y precios muy superiores a sus costes. Por
tanto, han recuperado largamente sus inversiones y pueden estar teniendo
ahora unos márgenes del 700%.
En la contabilidad de las empresas no
encontraremos nada, son sociedades muy complejas, diversificadas, son
multinacionales y tienen por tanto una gran maniobrabilidad contable,
siendo totalmente ortodoxas.
Lo que si se puede hacer es recuperar la
seriedad de este país. Restableciendo las normas jurídicas. La
regulación según la cual los diferentes inversores hicieron las
inversiones en las centrales. De esta forma estaríamos liberando entre
2000 y 3000 millones procedentes de las centrales históricas.
Habría
también que hacer una profunda reforma que eliminara elementos
regulatorios que sobran y son costosos como los sistemas de
establecimiento de la tarifa antes conocida como TUR, tarifa último
recurso, a la que ahora le han cambiado el nombre y le llaman PVPC, este
sistema al que sólo se le ha cambiado el nombre, produce una inflación
de entre el 10 y el 15% de los costes de la energía para el pequeño
consumidor en relación con los precios de un mercado que es necesario
reformar porque no revela los costes reales del suministro de energía.
Con estas reformas se podrían liberar 5.000 millones.
¿Y esto sin abrir el capítulo de las energías renovables?
Este tipo de energías mejorarían nuestro
tejido industrial, crearían empleo de calidad, aliviarían nuestra
balanza de pagos porque se substituirán importaciones energéticas y ,
además, contribuirían a la tecnología, a la innovación y nos situarían
como un país puntero en este ámbito.
Parece olvidarse que en la Unión
Europea somos el país que tiene el mejor recurso autóctono, que es el
sol. Parece mentira que los alemanes dupliquen nustras inversiones
solares, a pesar de que a ellos una placa solar les rinde la mitad que
aquí. ¿Y qué hacemos en España?, recortamos drásticamente el futuro
de este sector. Es un disparate. (...)" (Entrevista a Jorge Fabra Utray, Economistas Frente a la Crisis, 23/11/2013)
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