"Les escribo con un sentimiento de conmoción e indignación. Les escribo a
base de que quiero a muchas personas que se encuentran en lugar
geográfico específico, España, que dentro de unos días emprenderá el
camino desde una democracia abierta hacia una (pseudo) democracia
fascista y autoritaria. (...)
Este viernes (20 de diciembre) el gobierno de España aprobará una ley
cuya meta es acabar con las protestas y las manifestaciones. El método:
conseguir el silencio a través del miedo. Les pido ahora vuestra ayuda,
les pido que cubran esto.
Este sábado pasado en Madrid se organizó una de las 6000
manifestaciones que España ha visto el último año. Lo vuelvo a decir:
una de seis mil. Los últimos dos años la red de protección social en
España se ha desmantelado. Intento de privatizar los hospitales, el
derecho laboral ha sido transformado desde la base, una gran cantidad de
gente ha sido despedida de sus trabajos, muchas familias han sido
desahuciadas de sus hogares, los teatros se han privatizado y en las
escuelas la educación para la ciudadanía se ha suspendido. Este viernes
(20 de diciembre) el gobierno además aprobó la nueva ley de (anti)
aborto.
Lo que se ha dicho ser una crisis económica es, y desde el principio
ha sido, ante todo una crisis democrática en donde la represión es, ha
sido y con la ayuda de la ley será la principal herramienta para
obstaculizar la libertad de expresión. La cobertura mediática en Suecia
sobre la situación en España ha sido escasa y el análisis desde un punto
de vista social ha sido inexistente.
Como si lo uno no estuviera
conectado con lo otro. Pero lo están. La manifestación este sábado
pasado se convocó fuera del congreso de Madrid, con el propósito de
protestar en contra una nueva propuesta de ley, La Ley de Seguridad
Ciudadana.
Esta ley contiene 55 artículos que toma represalias en contra
del manifestante según una escala clara en donde un ciudadano será
penalizado con multas de 100 a 600 000 euros por 55 actos diferentes.
Una tercera parte se consideran como infracciones muy graves, la mitad
graves y el resto se consideran como infracciones leves.
¿Las infracciones? Para empezar, todas las manifestaciones no
comunicadas delante del congreso u otro edificio estatal, como la que se
convocó este sábado en Madrid, serán prohibidas y penalizadas con hasta
30 000 euros por participante. Esto se pondrá en práctica cuando varias
personas en un sitio se consideren como un grupo.
La prohibición en contra de manifestaciones no comunicadas también se
aplicará sobre las redes sociales. Juntarse como grupo en internet en
torno a una opinión será sancionado con 30 000 euros. Convocar un grupo,
en redes sociales o en otro lugar público, en torno a símbolos y
banderas será prohibido, 30 000 euros de multa.
Si en una manifestación
se participa encapuchado o con el rostro cubierto, 30 000 euros. Negarse
a identificarse delante de un policía, 30 000 euros. Impedirle a un
policía ejercer su cargo, 30 000 euros, lo cual en la práctica significa
que las protestas sentadas como las que comenzaron el movimiento 15-M
en España, serán estrictamente prohibidas. Deshonrar la bandera
Española, 30 000 euros. Lo repito, 30 000 euros.
Hacer un dibujo satírico, por ejemplo con un político como motivo,
estará prohibido por falta de respeto. Usar pancartas con críticas
escritas hacia la nación España, 30 000 mil euros. Filmar o fotografiar a
un policía en servicio, 30 000 euros. Y como estos, muchos más. En
todos los casos será suficiente con el testimonio de un policía o agente
de seguridad para multar al ciudadano, lo cual sucederá sin ningún
proceso jurídico.
Uno puede preguntarse entonces, se enfrenta España a un movimiento de
protestas violentas? Pues no. El jefe de policía Ignacio Casidó ha
comentado La Ley de Seguridad Ciudadana, diciendo claramente que las
6000 manifestaciones han sido parte del movimiento de protestas más
pacífico de la historia de España (El País).
Entonces, ¿a quienes se dirige la supuesta protección ciudadana que
plantea la nueva ley? Difícilmente a los que protestan en contra de la
represión. (...)
Esta ley neofascista que a partir del viernes será aprobada, no está
desconectada del fascismo creciente en Suecia. Ni tampoco nosotros,
como seres humanos, estamos desconectados el uno del otro.
Me dirijo sobre todo a todos los periodistas, columnistas y editoriales en Suecia. Vosotros
que tenéis el espacio mediático. Les pido, desde lo más profundo de mi
alma, de romper el silencio sobre el régimen que esta creciendo en
España.
Les pido que comiencen a informar. Les pido que cubran el
derecho de la libertad de expresión en las sociedades donde el fascismo,
a través del miedo, se apodera del poder, el espacio y de la
posibilidad de definir los problemas. Tanto en España como en Kärrtorp
(Suecia).
Les pido que nos ayuden con sus textos, informativos y aportes
al debate, les pido que contengan un análisis agudo y profundo.
¡Cubran! ¡Cubran todo!" (Periodismo Humano, en Attac Madrid, 16/01/2014)
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