"(...) Ahora, el FMI está pronosticando crecimiento económico para el año
2014. Pero esta vez, es probable que, finalmente, esté en lo cierto. Es
de vital importancia que entendamos porqué sucede esto.
El mes pasado, el parlamento griego aprobó un programa de estímulo
bastante elevado que involucra la construcción de carreteras. Según el
Ministerio de Infraestructura, Transporte y Redes, el gasto total para
este proyecto será de 7 mil 500 millones de euros durante el próximo año
y medio.
Esto es equivalente a un 2,7% del PIB durante ese período. En
comparación, el estímulo a nivel federal de EE.UU. que nos ayudó a salir
de nuestra Gran Recesión de 2008-2009 (descontando las reducciones
presupuestarias por parte de los gobiernos estatales) fue menor al 1%
del PIB.
Es probable que este estímulo marque la diferencia entre el
crecimiento y otro año de recesión. La mayor parte del financiamiento
proviene de subvenciones de la Unión Europea, así que el estímulo no
aumenta la deuda de Grecia.
En otras palabras, la economía griega va a crecer el próximo año
debido al cambio importante en la orientación de la política. La
austeridad, o ajuste fiscal, básicamente está llegando a su fin.
¿Por qué es esto tan importante? Porque los individuos que diseñaron o
apoyaron las políticas de los últimos cuatro años van a sostener,
cuando la economía griega empiece a recuperarse, que la “austeridad dio
resultado”. Pero incluso el análisis sobre la economía griega del propio
FMI refuta esa afirmación.
La austeridad sólo puede “dar resultado” (si
uno acepta el alto y obsceno costo humano) si el desempleo masivo logra
reducir los salarios lo suficiente como para que la economía se vuelva
más competitiva y pueda salir de la recesión a través de un mayor nivel
de exportaciones.
El FMI pronostica una caída del 20% en los sueldos y
salarios para el período 2010-2014; pero esto no ha sido suficiente para
hacer que las exportaciones griegas sean considerablemente más
competitivas, según la última [PDF]
evaluación del Fondo (en julio). Las exportaciones se han mantenido a
niveles bajos y han estado lejos de compensar el ajuste fiscal y el
menor gasto nacional privado. La estrategia de “devaluación interna” aún
no ha dado resultado en Grecia, y —según el análisis y los datos del
FMI— tampoco lo ha hecho para la eurozona en su conjunto.
Por supuesto, Grecia aún está lejos de librarse de sus problemas. Con
una relación deuda/PIB del 176% (era de alrededor de un 115% cuando
Grecia comenzó con la austeridad), y enfrentando altas tasas de interés
si retorna al financiamiento de mercado, es posible que ocurran más
episodios de crisis y otra restructuración de deuda en el futuro.
E
incluso si el retorno al crecimiento este año convence a los inversores
de poner su dinero en Grecia, serán necesarios años para que el
desempleo alcance niveles humanitarios. (...)
La tragedia humana de los últimos cinco años en Europa, al igual que las
repetidas crisis financieras y el daño a la economía mundial ocasionado por malas políticas allí, hubiera podido ser evitada, como lo han sostenido muchos economistas. (...)" (Mark Weisbrot, Público, 09/02/2014)
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