"Se han improvisado medidas sin consultar a la gente. Podrían haber
actuado como cirujanos, cortando lo superfluo. Pero en algunos casos
hemos visto que han hecho de carniceros, cortando a hachazos”.
El
eurodiputado Alejandro Cercas se refiere así a las políticas que la
Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario
Internacional (FMI), la troika, han aplicado en Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, los cuatro países de la eurozona que se vieron obligados a solicitar un rescate completo para sus economías —dos, en el caso de Grecia— para evitar la ruina.
El informe que la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del
Parlamento Europeo ha aprobado en la mañana del jueves no utiliza
palabras tan duras, pero sí responsabiliza a los tres organismos
—conocidos como la troika de acreedores— de imponer políticas que han
contribuido a deteriorar los niveles de bienestar en los cuatro países.
“La extremadamente difícil situación económica y las políticas de ajuste
han llevado a un incremento de los niveles de desempleo”, sostiene el
texto. La Eurocámara lamenta, además, que estas medidas “se diseñaran
sin una valoración suficiente de sus consecuencias”.
El informe elaborado por el socialista español ha logrado el visto
bueno de la comisión parlamentaria, con 27 votos a favor, siete en
contra y dos abstenciones. El PP europeo se ha distanciado de las
conclusiones de este informe.
Habrá que esperar a marzo para que el
pleno de Estrasburgo se pronuncie, pero no parece probable que tope con
grandes resistencias, teniendo en cuenta la amplitud de apoyos que ha
encontrado en la comisión, incluyendo a los representantes del grupo
popular europeo. Cercas reconoce que para lograr este consenso se ha
visto obligado a rebajar el tono crítico del informe.
El texto es duro en el diagnóstico, pero menos concreto en cuanto a
las soluciones que propone: se limita a pedir a la Comisión Europea que
lleva a cabo un estudio sobre las consecuencias que la crisis ha tenido
en la vida diaria de griegos, irlandeses, portugueses y chipriotas. Una
vez elaborado este informe, la Cámara de Estrasburgo reclama un plan de
ayuda financiera para estos países.
Cercas admite que no han cuantificado las necesidades, pero lanza una
cifra indicativa. “El programa para garantizar que los jóvenes
encuentren un empleo o una formación profesional está dotado con 6.000
millones de euros; y la Organización Internacional del Trabajo considera
que harían falta 20.000 millones”, señala el parlamentario español.
El recuento de daños tras un largo lustro de crisis es cuantioso: el
informe señala que en 2012 el paro entre los jóvenes griegos superaba el
50%; pero los últimos datos elevan este porcentaje más allá del 61%.
Los eurodiputados lamentan que los recortes en prestaciones sociales
derivados de las medidas de austeridad estén aumentando “los niveles de
pobreza”. (...)" (
Luis Doncel
El País Bruselas
13 FEB 2014 )
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