28.2.14

No se trataba de salvar a Grecia sino a los bancos alemanes, franceses y holandeses

"Andan Gobierno y oposición porfiando acerca de quién es el mérito de que la prima de riesgo haya descendido. (...)

Desde luego, carece de sentido, como pretenden algunos, prorrumpir en alabanzas a favor de Draghi y su política. El presidente del Banco Central Europeo tan solo ha hecho tarde y tímidamente lo que se le exige a cualquier responsable de un banco central. Entre sus funciones hay que incluir el ser prestamista en última instancia del Estado.

 Mientras la Reserva Federal de EE.UU. o el Banco de Japón intervenían en el mercado comprando toda la deuda pública necesaria, el BCE se mantenía impasible, aun cuando algunos países miembros se encontraban contra las cuerdas; incluso cuando la situación se hizo insostenible y se vio realmente amenazada la supervivencia del euro, se decidió no actuar, sino a decir que “iba a actuar”, y eso sí, poniendo tales condiciones a los Estados, que incluso los afectados, como España e Italia, prefirieron continuar sin la ayuda del banco emisor, es decir, sin pedir el rescate.

Entonces, ¿por qué relajaron los mercados su presión? Tal vez, sí, por la amenaza del BCE, pero también y sobre todo para no matar la gallina de los huevos de oro y porque ya habían logrado casi todos sus objetivos.

 Existen muchos intereses creados detrás de la moneda única y parece que las fuerzas económicas están dispuestas a mantenerla por todos los medios, pero es que, además, se había presionado ya a los países todo lo que era posible y se habían tomado tanto en el orden fiscal como en el laboral todas las medidas que exigía el capital.

Carece de sentido la jactancia de los populares acerca de que son sus medidas las que están sacando de la crisis a la economía española. Están vendiendo la piel del oso antes de cazarlo; de hecho, lo único cierto es el coste tan enorme que están pagando por ellas la mayoría de los ciudadanos. Pero es que además el Gobierno se ha limitado a aplicar aquello a lo que Berlín, Frankfurt y Bruselas le obligaron.

Ahora se ve con nitidez, aunque siempre se ha sospechado, hasta qué punto estaba orquestada toda la operación, cuál era su verdadera finalidad y cómo han sido de ingenuos y serviciales los gobiernos de los países del Sur.

 En las actas confidenciales del FMI relativas a la fatídica noche del 10 de mayo de 2010, conocidas y publicadas ahora por el diario El País, aparece con toda claridad que no se trataba de salvar a Grecia sino a los bancos alemanes, franceses y holandeses, y cómo los gobiernos de estos países incumplieron la promesa de que sus entidades financieras no se deshicieran de la deuda pública griega. 

El resultado fue que estas se libraron del correspondiente riesgo que acabó recayendo sobre las espaldas de las Haciendas de todos los países miembros, no solo de Alemania. Cuando se produjo la quita de la deuda griega, los bancos de aquellos tres países habían logrado reducir a la mitad su exposición.

Realmente, a los que interesaba el rescate y que el euro no se rompiese eran a los países acreedores, a efectos de tener tiempo para limpiar los balances de sus bancos. Por eso fue tan irracional y pazguata la postura aquella noche del Gobierno español, y más aún lo es que Zapatero pretenda justificarla ahora.

 Detrás de Grecia y con la misma finalidad llegaron los rescates de Irlanda, Portugal y a la banca española, orientados todos ellos a librar a las entidades financieras de los países acreedores y a que el coste fuese asumido por los ciudadanos de los países deudores. (...)"               (Mentiras españolas y europeas, de Juan Francisco Martín Seco en República de las ideas, en Caffe Reggio, 08/01/2014)

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