"(...) -¿Cuál es el margen de maniobra de un país como España? Quiere estar en el euro, pero las decisiones las toman otros.
Simplemente hay que decirle a la troika y a Bruselas: “No
vamos a seguir haciendo esto, no queremos seguir haciéndonos daño”. La
razón es que la deuda ha seguido aumentando aún después de comenzar con
las medidas de austeridad y, sin embargo, el interés de la deuda es
menor y además el sector privado se está volviendo loco por ella.
Conclusión: es un problema del Banco Central, no de gasto público.
-El primer reflejo ante la crisis fue el estímulo de la
economía, tanto en EEUU como en Europa, algo definido como “el retorno
del maestro” Keynes en palabras de su biógrafo Robert Skidelsky.
¿Estaríamos mejor de haber mantenido el gasto público?
No puedo decirle si sería el nirvana o el paraíso. Estas hipótesis
son complicadas, pero hagámoslo simple: no es necesario abogar por el
gasto masivo. Hace dos años conduje desde Madrid hasta Galicia, después a
San Sebastián y de vuelta a Madrid. Creo que en todo el viaje vi un
solo bache.
¿Cuántos molinos eólicos tienen en Galicia? ¡Es
impresionante! No creo que haya una falta de infraestructura, así que
¿por qué no prueban simplemente a dejar de recortar? Hay que dejar de
hacerlo porque esta recesión está provocada por la política. Cuando todo
el mundo recorta al mismo tiempo, el PIB cae y sube la deuda. En vez de
un “gran retorno del maestro” Keynes, ¿por qué no dejamos de hacernos
daño?
-El anterior presidente del Gobierno fue muy criticado por
hacer gastos improductivos. Por responder a la crisis ‘cambiando aceras’
sin que eso se tradujese en beneficios más que puntuales. Lo llamó
"Plan E".
En una unión monetaria en la que no puedes imprimir dinero ni
devaluar, lo que te queda es reducir salarios y deuda hasta tocar fondo.
El problema es que si todo el mundo hace eso al mismo tiempo… no hay
fondo, te sigues hundiendo. Eso es lo que ha pasado estos cinco años.
Cuando Zapatero escuchó a Joe Stiglitz y le dio la vuelta a las aceras,
lo que intentaba era el efecto multiplicador de la inversión. Si
Zapatero no hubiera hecho eso, es posible que las cosas hubieran ido
peor. Lo que tienen que probar los críticos es que la economía hubiese
ido mejor si no se hubiese hecho eso. Y no creo que nadie lo haya
probado aún. (...)" (Mark Blyth: "La clase política actual está en bancarrota; se acabó, en Huff Post,06/02/2014)
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