10.3.14

Aniversario del 11-M. Las víctimas: Araceli quedó herida, perdió el empleo... la indemnización se la colocaron en “preferentes” en Bankia, no puede pagar la hipoteca y están a punto de desahuciarla

"(...) – A mi hijo no le mató una raza ni una religión, a mi hijo le mató el odio asesino que ha sido capaz de inculcar en corazones mesiánicos Aznar, el trío de las Azores… 

Ese odio mató a mi hijo y a 191 trabajadores que son nuestra clase, los nuestros, que también cayeron en Irak, en Palestina; ellos también son nuestra clase. Dije aquello y lo mantengo. (...)

– Nosotros aceptamos la sentencia y denunciamos que matar en España sale barato. Las penas fueron tan bajas que el 8 de febrero, el primer condenado habría quedado en libertad si no hubiésemos recordado que está reclamado por la justicia en Marruecos, y el próximo día 16 cumple otro, también reclamado por Marruecos (Se refiere a Rafá Zouhier, el tipo que compró los explosivos en Avilés para perpetrar los atentados.

 Se ha casado con una española para intentar evitar que lo extraditen). Desde la asociación seguimos luchando para que la voz y la memoria de los inocentes que murieron nunca se olvide. (...)

 Mi hijo no era de peor condición que Miguel Ángel Blanco y no entiendo el desprecio y la diferencia de trato. Aun admitiendo que este país sufrió una fractura por la teoría de la conspiración, sigo sin entender por qué todavía nos insultan y amenazan, por qué en mi coche ponen “hija de puta” –ni siquiera vino la policía a tomar las huellas–, por qué me mandan mensajes diciendo que mi hijo está bien muerto, me llaman “roja, hija de puta” y me envían correos diciendo: “Qué alegría que tu hijo se ha quedado sin su madre”.  (...)

Nos han quitado el 60% de la subvención y hasta el PSOE cuando estaba en el Gobierno apeló a la equidistancia para distanciarse y olvidarse de nosotros. Ni siquiera, con la cantidad de inmuebles públicos infrautilizados, nos han cedido un local. Alquilamos una oficina y un espacio para las terapias psicológicas que ya no podemos pagar y tendremos que cerrar.

– ¿Qué situaciones de las víctimas le han conmovido especialmente?

– Hay tantos casos… Hay muchos inmigrantes que trabajaban en la construcción y al quedar en paro les han quitado la tarjeta sanitaria. 

 Está el caso de Araceli, quedó herida, perdió el empleo, la abandonó el marido, tiene dos hijos, le han detectado cáncer de mama, los 35.000 euros de indemnización se los colocaron en “preferentes” en Bankia, no puede pagar la hipoteca y están a punto de desahuciarla…"         (Enttrevista con Pilar Manjón, Cuarto Poder, 08/03/2014)


"El bulo del 11-M destrozó mi familia y mi esposa no pudo aguantarlo”.

 A Rodolfo Ruiz le destrozaron la vida. Es una de las grandes víctimas de las teorías conspiranóicas del 11M. Él y su familia.

Su esposa acabó suicidándose. Y su hija también necesitó tratamiento psicológico. Las insultaban por la calle. 

Y todo porque los propagandistas de esas teorías decían que la mochila hallada en la comisaría de Vallecas la había colocado él allí para desviar la atención sobre los autores del atentado.  (...)

En Ruiz, los conspiranóicos hallaron el instrumento perfecto para su teoría: un policía con acceso directo a una de las pruebas, la mochila, y ascendido tras la llegada de Zapatero a La Moncloa).  Los insultos sobre él arrecieron poco después cuando fue procesado por la detención de dos ediles del PP del municipio de Las Rozas que intentaron agredir al exministro José Bono durante una manifestación de asociaciones de víctimas del terrorismo.

 El PP, que arropaba la manifestación, le puso una querella por detención ilegal, y logró sentarle en el banquillo. Le absolvió el Supremo. Fue lo que se llamó el caso Bono. Ruiz se convirtió así en la diana de los abanderados de la tesis según la cual ETA y fuerzas policiales afines al PSOE se habían compinchado para sacar al PP del poder y elevar a Zapatero.

"Hasta de asesino llegaron a tacharme en la radio. Decían que yo había manipulado la mochila. Todo un disparate. Los llevé a los tribunales por injurias y calumnias, pero nunca los condenaron. Muchas veces se olvida que entonces mis mandos eran del PP, y que el ministro era Ángel Acebes  y el presidente del Gobierno, Aznar.

Yo estaba en mi casa cuando supe por primera vez de la mochila y de la bomba... Todo era absurdo, pero empezó a hacer mella en mi familia. A mi hijo le dijeron que su padre era un asesino; y las vecinas se acercaban a mi mujer para decirle que si la radio y los periódicos decían tal o cual cosa... Y luego lo del caso Bono, el proceso judicial...".

Su hija y su esposa cayeron en una depresión. La menor se recuperó, pero su mujer acabó quitándose la vida. "Ya no aguanto más", recuerda Rodolfo (otra vez afloran las lágrima) que le dijo el día antes de irse de este mundo, cuando fue a visitarla a la clínica. (...)
 A él le daba igual lo que le dijeran, pero sucumbió a la congoja de ver cómo sufrían los suyos. (...)

Quiso incorporarse, pero sus mandos, aquellos a los que siguiendo la teoría habría servido manipulando la mochila, no le dejaron. Le veían muy noqueado.
Al final, también él cayó en una gran depresión: sus compañeros le retiraron la pistola, temían que también quisiera irse de este mundo. En la entrevista con EL PAÍS, Ruiz se confiesa: "Llegué a pensar en pegarme un tiro". (...)

Rodolfo Ruiz puso tierra de por medio y se fue a vivir a Zaragoza, donde ha rehecho su vida. Ahora sí fluye en él la sonrisa. Está prejubilado. Y trata de borrar de su mente la fotografía de los móviles que no contestaban. Y, sobre todo, el día que, en la clínica, presintió que hablaba por última vez con su esposa. Pero esas pesadillas ya pertenecen al pasado, igual que aquellas teorías."          (El País, 10/03/2014)

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