7.3.14

España ha entrado en el peor de los males económicos, deflación por endeudamiento

"Frente a la verborrea oficial, una batería de indicadores económicos publicados en los últimos días confirman algo de lo que ya venimos avisando desde estas líneas con suficiente antelación. España ha entrado en el peor de los males económicos, deflación por endeudamiento. (...)

Pero vayamos a lo nuestro, y desgranemos los últimos datos. Primero se revisó a la baja el PIB del último trimestre de 2013, desde un crecimiento intertrimestral del +0,3% a +0,17%, tratando de salvar el primer decimal y dejarlo en el +0,2%. (...)

Después se dio a conocer el estudio de Banco de España que confirma algo que es un secreto a voces, los salarios se están hundiendo y más allá de lo que dicen las cifras oficiales. (...)

Pero la guinda de la semana fue la publicación del IPC preliminar de febrero. Oiga, que ni con esas, de nuevo la variación interanual del IPC entra en territorio negativo, -0,1%. 

Las caídas salariales y las tasas de inflación negativas ponen de manifiesto el carácter desestabilizador de la flexibilidad de precios y salarios en una recesión de balances como la nuestra, y que tanto han cacareado e incentivado desde el entorno de Rajoy

En vez de ayudar a enderezar la economía hacia la creación de empleo, en realidad reduce la demanda efectiva (paradoja de costes). La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que dependen de la oferta. Algún día "se enterarán", pero será demasiado tarde y ya nos habrán "enterrado".  (...)

Pero hay algo todavía peor. Nuestra economía solo muestra ciertos brotes amarillentos cuando se dispara el gasto público. El sector privado está muerto, en recesión de balances.

Deflación por endeudamiento

Pero, ¿cuáles son los verdaderos riesgos de la deflación? Para ello debemos distinguir entre sus versiones positiva y negativa, la deflación benigna, y deflación por endeudamiento

La deflación benigna consiste en un descenso en los precios asociado a progresos tecnológicos y mejoras de productividad, bien sea en determinadas industrias o en la economía en general. (...)

Éste, obviamente, no es nuestro caso.

En España tenemos la deflación mala -sin duda mayor de lo que sugieren las cifras oficiales-. 

La deflación por endeudamiento consiste en un descenso en los precios causados por la incapacidad de los deudores para pagar sus deudas. Predomina el efecto dinámico que funciona a través de las expectativas. Si la gente espera que la deflación continúe, prevén que los precios serán aún más bajos en el futuro que ahora. 

Como consecuencia se abstienen de hacer adquisiciones en espera de poder beneficiarse de unos precios inferiores; son reacios a pedir préstamos a cualquier tipo de interés nominal, porque tendrán que devolver el préstamo en unos euros que valdrán más cuando los precios sean inferiores a los de ahora. La deflación “causa” depresión.

Ya saben nuestro diagnóstico y previsiones. Por mucho Banco Central Europeo, España experimentará una tormenta perfecta que se retroalimentará: crisis de deuda, crisis bancaria y deflación por endeudamiento. El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros.  (...)

Y ya veremos entonces qué pasa con nuestra banca y la del resto de países occidentales."               (Juan Laborda, Vox Populi, 01/03/2014)

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