"Frente a la verborrea oficial, una batería de indicadores económicos
publicados en los últimos días confirman algo de lo que ya venimos
avisando desde estas líneas con suficiente antelación. España ha entrado en el peor de los males económicos, deflación por endeudamiento. (...)
Pero vayamos a lo nuestro, y desgranemos los últimos datos. Primero se revisó a la baja el PIB del último trimestre de 2013, desde un crecimiento intertrimestral del +0,3% a +0,17%, tratando de salvar el primer decimal y dejarlo en el +0,2%. (...)
Después se dio a conocer el estudio de Banco de España que confirma algo que es un secreto a voces, los salarios se están hundiendo y más allá de lo que dicen las cifras oficiales. (...)
Pero la guinda de la semana fue la publicación del IPC preliminar de febrero.
Oiga, que ni con esas, de nuevo la variación interanual del IPC entra
en territorio negativo, -0,1%.
Las caídas salariales y las tasas de
inflación negativas ponen de manifiesto el carácter desestabilizador de la flexibilidad de precios y salarios en una recesión de balances como la nuestra, y que tanto han cacareado e incentivado desde el entorno de Rajoy.
En vez de ayudar a enderezar la economía hacia la creación de empleo, en realidad reduce la demanda efectiva (paradoja de costes).
La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que
dependen de la oferta. Algún día "se enterarán", pero será demasiado
tarde y ya nos habrán "enterrado". (...)
Pero hay algo todavía peor. Nuestra economía solo muestra ciertos
brotes amarillentos cuando se dispara el gasto público. El sector
privado está muerto, en recesión de balances.
Deflación por endeudamiento
Pero, ¿cuáles son los verdaderos riesgos de la deflación? Para ello debemos distinguir entre sus versiones positiva y negativa, la deflación benigna, y deflación por endeudamiento.
La deflación benigna
consiste en un descenso en los precios asociado a progresos
tecnológicos y mejoras de productividad, bien sea en determinadas
industrias o en la economía en general. (...)
Éste, obviamente, no es nuestro caso.
En España tenemos la deflación mala -sin duda mayor de lo que sugieren las cifras oficiales-.
La deflación por endeudamiento
consiste en un descenso en los precios causados por la incapacidad de
los deudores para pagar sus deudas. Predomina el efecto dinámico que
funciona a través de las expectativas. Si la gente espera que la
deflación continúe, prevén que los precios serán aún más bajos en el
futuro que ahora.
Como consecuencia se abstienen de hacer adquisiciones
en espera de poder beneficiarse de unos precios inferiores; son reacios a
pedir préstamos a cualquier tipo de interés nominal, porque tendrán que
devolver el préstamo en unos euros que valdrán más cuando los precios
sean inferiores a los de ahora. La deflación “causa” depresión.
Ya saben nuestro diagnóstico y previsiones. Por mucho Banco Central Europeo, España experimentará una tormenta perfecta
que se retroalimentará: crisis de deuda, crisis bancaria y deflación
por endeudamiento. El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la
tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros. (...)
Y ya veremos entonces qué pasa con nuestra banca y la del resto de países occidentales." (Juan Laborda, Vox Populi, 01/03/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario